viernes, 4 de enero de 2013

CARLOS CASTANEDA SÓLO HUBO UNO (01)

Algunos autores, comentaristas y advenedizos en general han intentado sembrar la duda sobre la personalidad del Nagual Carlos Castaneda. Lo han atacado con una considerable cantidad de chismes, de entre los cuales destacan que fue pederasta, mujeriego, drogadicto, plagiador, mitómano y creador de una o varias sectas. Entre los kiname o nagualistas o templarios de Ketsalkoatl, estamos convencidos de que siempre un Hombre de Conocimiento, un Vidente, es agredido de múltiples formas, incluso de plano se le busca o encarcelar o asesinar. En el caso de CC los que lo atacan lo hacen porque su testimonio naguálico realmente les hace temblar de pies a cabeza. Como todo buen nagualista, CC fue un transgresor, un subversivo, un romperreglas por antonomasia. ¡Es que es la única forma de salir de la estupidizante, autocomplaciente, aburrida y denigrante vida tonálica! Si no transgredes las supuestas "leyes" inamovibles, entonces no estás en el Nagual. Me referiré a una de las calumnias más recurrentes: "... hubo varios Castaneda´s." Primeramente, sin que se den cuenta, le están haciendo un gran favor. En el fondo creen que TUVO que haber varios CC´s porque es casi imposible que en UN solo hombre cupiera tanta ciencia, filosofía, antropología, herbolaria, cosmogonía, videncia, magia, sapiencia, etc. etc.; la mente lineal del Tonal a esa conclusión llega previsiblemente. Según testigos que le conocieron en PERSONA, solamente hubo un Castaneda.


"Es de estatura menos que mediana, complexión robusta, color moreno, cabello crespo y fisonomía mestiza"

"Y, una vez me tocó verlo semidesnudo, estaba en un hotel y nos recibió al cineasta Jorge Fons y a mí. Por primera vez lo veía sin camisa, y tenía una corpulencia... ¡de fisicoculturista, tipo Schwarzenegger! Y era evidente que éste no iba al gimnasio, así que le pregunté, "¿puta, pero cómo puedes estar tan mamado, mano?" Y me contestó "pues por la pinche vida que me hace hacer don Juan". "Y eso no es nada", siguió, y se subió el pantalón y me mostró un músculo muy raro que le salía en los tobillos, una bola dura que según él sólo aparece cuando se ejercita lo que él llamaba "el paso de poder", o el "correr en la oscuridad"."

"Era joven, de baja estatura y fuerte constitución: hombros poderosos y cabeza grande. Sus ojos oscuros irradiaban una divertida curiosidad."

"Tenía las pulidas maneras de un viejo caballero. Sus manos eran suaves al tacto pero fuertes, hermosas y de tremendo poder. Varias veces, con gran facilidad, me alzó por encima de su cabeza, tal vez no una gran hazaña dado mi escaso peso, pero impresionante visto que estábamos parados sobre cornisas de arcilla y sólo me aventajaba en altura por cuatro o cinco centímetros."

"Sus dientes eran inmaculadamente blancos y parejos, como los de un niño; y su rostra a la vez dulce y travieso." "Sus ojos oscuros y brillantes que no eran negros ni color castaño sino del color de las cerezas maduras. Un ojo parecía reír de mí, mientras el otro se mantenía serio, ominoso y amenazador."

"Su pelo era corto y enrulado". "Y su rostro era cobrizo."

"Era dueño de una profunda pero clara voz de barítono."

"Su ecuanimidad era extraordinaria. Nada parecía confundirlo ni hacerle perder el control. Incluso cuando gritaba sus gritos sonaban a falso."

"Su rostro tenía dos lados y manejaba dos estados de ánimo. Sus ojos: el derecho abierto y amistoso; el izquierdo ominoso y amenazador."

"Las mujeres caían encantadas ante él por su extrema generosidad."

"El sol hacía resaltar su perfil, sus cabellos negros y enrulados cayendo sobre su frente, los pómulos cincelados, su fuerte mentón y nariz, sus labios finos le daban un aspecto romano."

"¿Haz olvidado que soy enano, negro y de aspecto insignificante?"

"Nunca lo pierdas de vista. Sus acciones te guiarán de manera tan sutil que ni siquiera te percatarás de ello. Isidoro Baltazar (Carlos Castaneda) es un guerrero impecable e incomparable. ...si lo observas cuidadosamente verás que él no busca amor ni aprobación. Verás que permanece impávido bajo cualquier situación. No pide nada, pero está dispuesto a dar todo de sí mismo. Aguarda permanentemente una señal del Espíritu en forma de una palabra amable o un gesto apropiado, y cuando lo recibe expresa su agradecimiento redoblando sus esfuerzos. ...se reduce él mismo a la nada para escuchar y observar, para así poder conquistar y ser humillado en la conquista, o ser derrotado y enaltecido en la derrota. Si observas con cuidado, verás que Isidoro Baltazar no se rinde. Pueden vencerlo, pero no se rendirá y por encima de todo, Isidoro Baltazar es libre..."

"... Isidoro Baltazar representaba para mí algo más que un misterio. Era indiferente a horarios y rutinas. Aparecía y desaparecía cuando le venía en gana. Día y noche le eran indiferentes. Dormía cuando estaba cansado -casi nunca- y comía cuando tenía hambre -casi siempre-."

"Trabajaba con una concentración asombrosa, siendo su capacidad para estirar o comprimir el tiempo incomprensible para mí." "Vivía en permanente movimiento, ágil y activo, siempre listo para encarar algún proyecto. Su vigor era lisa y llanamente increíble."

"La fuente de su inagotable energía era la falta de preocupación por sí mismo. Anidaba en él una alegría, un gozo en lo sutil y sin embargo poderosa influencia que me llevó a cambiar sin que yo lo notase."

"No era posesivo y su directiva nunca se vio adulterada por promesas o actos de sentimentalismo."

"Sus actos y decisiones eran fluidas, sea cual fuere su resultado. Y su finalidad está medida por la plena responsabilidad que asume por ellos, sean triviales o con significado."

"Debes entender que no puedes correr tras Isidoro Baltazar. Él ya no está en el mundo."

"El viejo nagual, así como Isidoro Baltazar, mediante su mera presencia afectan todo lo que les rodea, sean éstos sus compañeros hechiceros o gente común y corriente, haciéndoles patente que el mundo es un misterio donde nada, bajo ninguna circunstancia, puede darse por sentado."

"... pero uno era joven. Tenía la piel morena; era bajo y parecía muy fuerte. Su pelo era negro rizado. Hacía animados ademanes al hablar y su rostro estaba lleno de energía y expresividad. Tenía algo que lo hacía descollar entre todos los demás. Mi corazón dio un brinco e inmediatamente me sentí atraída por él..."

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