viernes, 4 de enero de 2013

CHARLA DE DOS NAGUALES

Un tema sobre las posibilidades del alma. Las religiones hipnotizan a las masas con esperanzas. Los protestantes creen que los cuerpos resucitarán en el día del juicio. Los católicos proponen la resurrección de las almas. Los budistas externos hablan de la reencarnación del individuo (lo que viene a ser como la mezcla de las dos doctrinas anteriores). Los hinduistas creen en la metempsicosis, una especie de reencarnación donde, al menor descuido, terminamos convertidos en animales.
El nagualismo – el producto de la experiencia acumulada de los chamanes del México antiguo – prescinde de cualquier tipo de doctrina religiosa. Los naguales Ven y, por lo tanto, Saben sin el menor asomo de duda, que no hay trascendencia para la forma humana. La libertad – afirman los naguales – es aceptar la finitud de todo lo que nos compone. ¡Qué descanso se siente cuando ya no llevas la carga de las creencias!

Las creencias bien se dijo son el opio de los pueblos y quizá el oprobio de la naturaleza humana. El temor agazapado en una certidumbre. La expectativa posponiendo la cita con lo desconocido. Un poquito de gracia y otra cosita -el toque del espíritu- tocando a diestra y siniestra a todos los seres mientras las creencias nos distraen. Hacer del masa ya unas buenas tortillas más aquí además de un descanso nos sustenta una filosofía práctica.
 
"una filosofía práctica asoma: la "masa ya" está lista para hacer buenas tortillas"
 
Gracias por la buena experiencia de leerte. Claro que la filosofía del panadero es apropiada para el mundo cotidiano. Trasbordados los linderos de la forma humana, de los apegos físicos, emocionales y, sobre todo, mentales (esos que pomposamente llamamos "creencias"), se abre un universo de posibilidades prácticas, la menor de las cuales es permanecer para siempre. Sí, educir al nagual es la única alternativa a morir como un simio frustrado. No tenemos alma: hay que hacerse un alma. Y no hay que esperar por el apoyo de los dioses antiguos y modernos, incluyendo al Padre Sol y a la Madre Tierra, porque, para ellos, somos sólo carne que depredar. Educir al nagual es un acto de rebeldía contra todo dictado natural. Por ello, colma todo sentimiento de autorrealización. Pero, esto, como el sabor de la miel, hay que probarlo. Un abrazo a todos los que van a morir.

Buena revolución la que se hace desde la palabra-energía. Transgresores de lo natural para ser naturaleza luminosa. El sol y la tierra también tienen fecha de caducidad. Génesis y Apocalipsis van de la mano. Los reflejos en la naturaleza como puertas a lo infinito a condición de atravesar sus aduanas depredadoras. Es tiempo para que la voz olvidada del Nawal fertilice el campo de los guerreros osados. Atreverse a dar una bofetada a Ketsalkoatl es comprender su naturaleza luminosa que no puede ser agarrada por ningún concepto. Con afecto del camino.

Si, hay muchas muertes. La desaparición del cuerpo físico es la menor de ellas. Mala es la muerte moral, que hace que algunos individuos - verdaderos vampiros energéticos - se consideren con derecho a decidir por los demás, ¡E incluso a dirigir naciones!. Los antiguos toltecas hablaban de 4 vehículos para nuestra existencia: 
- Tonakayotl, el cuerpo físico.
- I'iotl (Teyolli), la energía vital.
- Mati, la mente.
- Shochiyotl, el sistema emocional.


El armónico funcionamiento de ellos produce un quinto vehículo, el de la trascendencia, conocido como Nawalli, el nagual. Cada uno de esos vehículos necesita su propia alimentación e higienización. Y, también, cada uno puede morir por su cuenta.

" Se me hace muy interesante lo que mencionas, los términos, etc. Les pido perdón por mi ignorancia pero seria posible ahondar mas en todo esto que están describiendo, lo de Tonakayotl , MAti , Shochiyotl y sobre todo Nawalli, se los agradezco. " 

El asunto comienza así: los toltecas (es decir, los antiguos mexicanos en general) dividieron el mundo en dos aspectos: el Tonal y el Nagual. Tonal (Tonalli) significa "visible, evidente", y Nagual (Nawalli), "oculto, escondido". Por lo tanto, esta filosofía define que "El Nagual lo es todo y el Tonal es la parte del todo que percibimos".

Como ves, los filósofos prehispánicos no pretendieron describir la realidad que hay ahí fuera, sino nuestros modos de percibirla, en tanto tenemos forma humana. De aquí derivó una peculiar comprensión del ser humano, sustentada en un juego de palabras. En nawatl, la "persona" se dice Tlakatl, un término que deriva de la raíz Tlak, "mitad". Así que, para el nahuaparlante, somos apenas la mitad de algo. Naturalmente, esta doctrina generó el deseo de encontrar nuestra totalidad mediante el desarrollo de un doble. Y "doble" es otro de los significados de la palabra Nawalli.

Nuestra parte Tonal está compuesta de todo lo que vemos y sabemos de nosotros mismos: el cuerpo, las creencias, los sentimientos, las relaciones sociales, etcétera. Los antiguos sintetizaron esa complejidad en cuatro elementos:
Tierra, rumbo sur, amarillo, el cuerpo físico – Tonakatl.
Fuego, rumbo este, rojo, el vehículo vital – I´iotl. 
Aire, rumbo norte, blanco, el vehículo mental – Mati.
Agua, rumbo oeste, negro, el vehículo o componente emocional – Shochiyo.

Debo aclararte que estos componentes reciben diversos nombres en las fuentes nativas, así que puedes encontrar otras nomenclaturas en la literatura especializada; pero todas se refieren a lo mismo. Cada uno de esos elementos fue llamado un Tameme, "cargador", ya que sostienen nuestra entidad. Yo les llamo vehículos, pues su función es "transportarnos" a través del tiempo y el espacio. 
Los Tamemes recibieron diversos apodos; se les llama los 4 Teteskatlipoka, "humos del espejo" y los 4 Keketsalkoa, "serpientes emplumadas". No son dioses, como a veces se piensa, sino atributos de nuestra existencia.

Lo de Humo del Espejo se refiere al modo cómo trabaja nuestro aparato perceptual, pues está como ahumado o velado, ya que sólo percibe lo inmediato y superficial de las cosas. Lo de Serpiente Emplumada se refiere a la evolución de la percepción, es decir, a la posibilidad que tenemos de ir, del reptil al ave, echando a volar nuestras potencialidades. Es una ingenuidad creer que nosotros somos alguno de nuestros vehículos, o incluso la suma de todos ellos. En tanto no desarrollemos algo más , no somos nada.

La única posibilidad de desarrollar ese algo que nos falta para llegar a completar nuestra unidad, consiste en aprender a armonizar nuestros vehículos. Cuando éstos funcionan del modo apropiado, una parte de nuestra energía básica es liberada. Me refiero a esa cantidad de atención que, de ordinario, invertimos en cosas tan tontas como apegarnos a las creencias, enamorarnos de los demás, considerarnos importantes, ceder a vicios, etcétera.

Ese excedente energético, debidamente canalizado mediante técnicas chamánicas, produce el quinto vehículo, llamado el Teskatlipoka central. Su color es verde-azul por juego de palabras, ya que ese color se dice en nawatl Shoshou'ki, un término que también significa "liberado". Así pues, este vehículo central, más conocido como el Nagual, es el agente efectivo de nuestra (posible, pero no probable) liberación.

Puesto que la vida es producto de una complejidad, morir también es algo complejo y siempre personal. Solemos llamarle "muerte" al resultado global de un conjunto de procesos, pero no hay dos muertes iguales. Saber en qué consiste nuestra propio fin y no disimularlo con creencias de perennidad (como las que tan alegremente propagan los sacerdotes de Oriente y Occidente) es la única oportunidad que tenemos para trascenderlo. Espero que estas notas te aclaren un poco más la cosmovisión mesoamericana.

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