sábado, 5 de enero de 2013

EL ENSUEÑO EN LAS FUENTES

Una breve reseña de alusiones al arte naguálico por excelencia: el Ensueño. Los toltecas fueron los máximos desarrolladores del ensueño de todas las épocas. Aquí incluso había escuelas, libros y maestros del Ensueño.
Es una técnica olvidada, mutilada, meticulosamente extirpada de nuestro Ser por intereses muy, pero muy oscuros.
Es el emblema de los naguales: «nagual» que no domine, niegue, desdeñe y/o reprima el ensoñar tanto en sí mismo como en los demás... NO es nagual. Así de fácil; así de sencillo.
No se valen excusas, ni definiciones negativas, ni argumentos negativos. El Arte de Ensoñar es la barrera, la medida, el termómetro de la validez, credibilidad y veracidad de quien se haga llamar Nagual.
Pero es un camino de una sola mano: ensoñar es el sello del Nagual; pero ser un ensoñador no significa que seas un nagual... aunque cuando se ensueña, se está uno imbuido de nagualismo, inmerso en lo nagual. ¡Qué difícil es explicar la infinitud excelsa del Nagual con una sintaxis finita!
Sólo los que ensoñamos podemos resolver esas paradójicas dudas, porque es en la práctica en donde se logra.


"Muchas cosas hacían o dejaban de hacer por los sueños, en que mucho miraban, de los cuales tenían libros, y lo que significaban, por imágenes y figuras."

Otras citas que pueden serles de interés sobre el tema del sueño en Mesoamérica:


El libro de los sueños, parte del canon sagrado:


"Había entre los naturales cinco libros (canónicos) de figuras y caracteres. El primero habla de los años y el tiempo. El segundo de los días y fiestas. El tercero de los sueños y agüeros en que creían. El cuarto era de bautismo y nombres que daban a los niños. El quinto de los ritos y ceremonias que tenían en los matrimonios." (Fray Toribio de Benavente, Motolinia; Historia de los indios de Nueva España)


La muerte como un despertar:



“Decían los antiguos que, cuando morían los hombres, no perecían, sino que de nuevo comenzaban a vivir, casi despertados de un sueño.” (Sahagún, Historia General III)

“Así se dirigían al muerto cuando moría, le decían: ‘Despierta, ya el cielo enrojece, ya se levanta la aurora, ya cantan los faisanes color de llama, las golondrinas color de fuego, ya vuelan las mariposas’. Quien se ha muerto se ha vuelto Dios.” (Códice Matritense)

La existencia vigílica como un tipo de sueño:


“El Dador de Vida se burla, ¡oh amigos! Perseguimos un sueño. Nadie en verdad vive sobre la tierra.” (Cantares mexicanos)

“He aquí lo que nos dijeron los ancianos: en verdad, nadie sale de Tamoanchan, el sitio del Espíritu. No es cierto lo que hacemos aquí; sólo es como una burla nuestra estancia (en la tierra).
” (Códice Florentino VI).
“Sueña que escoges hasta el día en que seas tú cogido de la tierra. Sueño es el rocío del cielo, el jugo del cielo, la esencia del cielo; la flor de oro del centro del cielo es un sueño. Gana y lleva contento la piedra roja que has soñado; esencia del cielo has soñado.” (Chilam Balam de Chumayel)


El sueño inculto como imagen de inconsciencia:


Acércate al que es modelo y ejemplo, libro y pintura, a quienes no se quedaron dormidos ni se ocultaron en el sueño.” (Olmos, Huehuetlahtolli)


Conjuro contra las tentaciones oníricas:

"Mi petate de ocelote, tú que abres tu boca hacia los cuatro rumbos, pues tienes hambre y sed como yo: te conjuro por si se acerca el perverso, el agente demalos consejos; ¡despiértame, protégeme!” (Alarcón, Tratado de las Idolatrías)


Oración para invocar el viaje por el mundo onírico:


“He aquí, la matriz de todo deseo sexual es nuestro padre el Sol (Yum Kin)... Me pongo de pie yo, que soy tu madre y padre, y te condeno a morar en el mundo de la profundidad... Me refiero a ti, pues sobre tu madera y tu piedra (el nagual y el cuerpo físico) ha descendido el sueño.” (Ritual de los Bacabs)


El sueño cultivado como medio de conocimiento:


“(Los naguales) sabéis las cosas por venir y todo cuanto pasa en el mundo. Os es patente lo que está dentro de los cerros y en el centro de la tierra. Veis lo que está debajo del agua, en las cavernas, en los agujeros y en las fuentes. Os llamáis ‘hijos de la noche’.” (D. Durán, Historia de las Indias)
“Declara (el acusado) que en verdad se volvió una llama en su sueño y ha volado y visto el mundo, saliendo muchas veces para visitar a sus amigos y compadres... Declara que se vuelve rayo una vez al año, y a veces vuela transformado en gavilán. Esto hace quedándose dormido y en sueños... Dijo Gabriel Velasco que es cierto que es brujo. Se queda como adormecido y le parece que ve a todo el mundo, y que empezó de edad de diez años, estando en su pueblo durmiendo.” (citas de López Austin sobre actas de la Inquisición, Cuerpo humano e ideología)

Términos en nahuatl relativos al sueño (refutación a argumentos que afirman que Carlos Castaneda inventó lo del ensoñar):

Cochiztli, modorra, el sueño habitual
Cochizpan, las imágenes oníricas del sueño habitual
Cochini, el soñador habitual
Temictli, sueño de tipo humano, con cierto control
Temicpan, las imágenes de este tipo de sueño
Temiquini, el soñador de este tipo de sueño
Temixoch, sueño de tipo nagual, lo que hoy llaman ensueño
Cochtlachihueliztli, visión de ensueño cultivado (literalmente, hacer en el sueño)
Nahualli, el ensoñador de este tipo de sueño
Neltemictli o Melahuatemictli, sueño verdadero, lo que hoy llaman acecho
Quinamiqui: recordar las experiencias oníricas

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