martes, 15 de enero de 2013

EL ENSUEÑO ES EL TEMA CENTRAL

El ensueño es el tema central. Por ello, la Biblia se refiere a los profetas como "los soñadores". Ensoñar es un salto cuántico de conciencia. Literalmente, es desdoblar la conciencia; por eso, al ensoñador se le llama el doble, el Nagual. Tú eres el nagual cada vez que sueñas; sólo falta de que te atrevas a usar ese espacio de libertad.

Todos aprendimos a desdoblar nuestra conciencia en la niñez. Observa lo que hay en el acto de ser autoconscientes: primero, somos conscientes del medio, igual que cualquier animal. Pero, además, podemos concentrarnos hasta tal punto, de que somos conscientes de nuestra propia conciencia del medio. Imagina que ves una película y, de pronto, te ves a tí mismo viendo la película. Eso es algo tan cotidiano que nos parece "normal", pero es un acto mágico.

Ensoñar es dar otro salto y vernos a nosotros mismos "desde fuera". En ese caso, el concepto de "yo soy" cambia por completo, porque ya no soy lo que creía que era. Esta experiencia nos ocurre con frecuencia y solemos olvidarla. Cuando es muy fuerte, despertamos asustados en la cama y no recordamos. A veces la recordamos como algo extraño, pero raramente le prestamos atención.

Si simplemente te dices: no comeré más hasta que ensueñe, ensueñas. Hay que presionarse. El animal del cuerpo no quiere hacerlo porque le da miedo. La mente lo rechaza como algo imposible. Tu sentido de la moral te dice que no es correcto, porque el ensueño te obliga a abandonar tus creencias. Hay que presionar al cuerpo, a la moral y a la mente.

El ensueño es una experiencia y no hay manera de vivirlo por cabeza ajena. Pero todos los ensoñadores coinciden en que se trata de algo diferente. Al salir del cuerpo, comprendes que no eres el cuerpo; entonces, ya no puedes morir. Quitarse el miedo a la muerte da una libertad, unas ganas de crear.... La cultura nació de la experiencia ensoñadora.

Hay un gran equívoco - de hecho, una tomadura de pelo - en la palabra "sueño". No hay sueño y vigilia, como nos han dicho; todo lo que hay, son impresiones. Si te decides a aceptar que, en este justo momento, estás soñando, y si sostienes esa sensación por un cierto umbral personal de silencio, entonces caerá el velo que te obliga a ver el mundo como un montón de objetos y verás.

Ensoñar es Ver como fluye la energía. Es como le dijo Elías a su discípulo Eliseo: "¿Por qué te quejas, pensando que el Universo conspira en contra nuestra? Abre los ojos y Ve. Eliseo abrió sus ojos y vio, y notó que todo alrededor estaba lleno de legiones de ángeles".

Una forma simple de comenzar a ensoñar es decirse: esta noche soñaré que me veo las manos. Si puedes hacerlo, entenderás de qué hablo. Si no puedes, tienes un problema de falta de voluntad que resolver. Concéntrate en ese reto. No te distraigas. Si no aprendes a ensoñar a tiempo, morirás como un simio.

En cuanto a leer, obviamente: "El arte del ensueño", de San Carlos Castaneda. Lo pego como adjunto.

Saludos a los que van a morir.

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