viernes, 18 de enero de 2013

EL GATO DE SCHRODINGER Y EL NAGUAL

Lo que se cumple para el gato también se cumple para Schrödinger. Fuera de la caja estamos en otra caja donde en cualquier momento puede ocurrir un accidente, caer un asteroide, estallar una supernova, tropezar con una bala perdida, agarrar un virus fulminante, etc. Además, si nos concedemos 20 años a quienes vivimos en esa otra caja, hay un 50 por ciento de posibilidades de que cada uno de nosotros haya muerto.
 

Si el gato tratara de describir lo que ocurre fuera de su caja, se vería forzado a emplear términos ambiguos, términos tamizados por la palabra "probablidad". Es el problema de definir la existencia: ella excede siempre a las descripciones, pues enfocarla es modificarla.
Conciencia es un término genérico. Al aceptar que "la conciencia del observador forma parte del proceso cuántico", la ciencia se obliga a definir el concepto de "estado de conciencia". Y resulta que dichos estados son como la temperatura: hay un punto donde lo sólido se vuelve líquido, luego gaseoso, plásmico...

 

En otras palabras: si la conciencia en sí (no sus manifestaciones psicológicas) se vuelve objeto de estudio, llegará un punto en que el ego individual y social que impulsa al investigador, se disuelva. Ahí sólo queda el miedo o la necesidad de cultivar un doble, y con ello entraríamos en la visión chamánica.
 

Chamanismo es la ciencia que deslinda el papel de la percepción en la descripción de la realidad. Para el chamanismo, no hay un observador u unas condiciones "exteriores", sino campos de intensidad perceptual. Lo que consideramos ser el mundo físico no es más que la imagen relicta del estado habitual de la conciencia, pero hay otros estados y otras imágenes posibles. La paradoja de Schrödinger se invalida si el gato es nagual.

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