sábado, 5 de enero de 2013

EL NAGUAL CARLITOS NOS HABLA DEL ENSUEÑO

Hace poco leí una muy lamentable crítica hacia el ensoñar, según el autor basándose en una afirmación de Ouspensky. Es evidente que el ensueño, premisa fun-da-men-tal del nagualismo y de cualquier nagual que se precie de serlo, no es para todo el mundo, aunque todo el mundo tiene latente la posibilidad de trascender por ese medio que es sólo para guerreros de verdad.

Han pasado miles y miles de sabios en todos los órdenes por este mundo y la gran mayoría -digamos un 99%- jamás ha tenido maestría en este arte. Vaya, ni siquiera como principiantes se han destacado.

Pero, ese 1% restante lo conforman un grupito de gente que, también en varias disciplinas, han recabado enormes y efectivas cantidades de información y conocimientos dentro de lo que Don Juan llamó "la convocatoria de oportunidades", el Ensueño.

Ouspensky denota ignorancia y un desprecio rayano en lo estúpido (al igual que los lectores que le creen) al afirmar que en el sueño no hay nada que buscar ni encontrar.  Con esta ignara frase, el gordito gurú echa al cesto de la basura una premisa primordial de incontables culturas y chamanes de todo el mundo en la historia: que en el sueño es precisamente dónde se trabaja, se actúa y "navega" cualquier psiconauta, psicopompo, nagual, etc.

En lo personal, he promulgado urbi et orbi que el Ensueño es una barrera formidable, un rito de paso, un umbral infranqueable para todo aquel que se las dé de chamán, nagual, gurú, líder espiritual, etc. Cuando le ponen peros, lo niegan sistemáticamente o exponen sesudas e inteligentes argumentaciones en contra... ¡ojo, charlatán fraudulento a la vista!
La sabiduría espiritual tolteca o "brujería" conlleva en el Ensueño su máxima expresión. En él, eres el nagual...

EL ENSUEÑO
(Según la experiencia personal del Nagual Carlos Castaneda)

(JD) Esto significa que algunos hemos corroborado esa experiencia y en muchos casos, hemos vivido otras  que él no describió.

"Ensueño es un estado de ánimo, es un estado de ser parecido a un sueño, pero no lo es, porque los elementos propios de esa situación generan energía. Todo lo que uno ve en sus sueños son sólo visiones, pero el ensueño no es una visión. Ensoñar, para un brujo, es vivir otra vida.
Generalmente, no podemos ensoñar porque nuestra energía está invertida en mantener los parámetros del mundo cotidiano. El arte de ensoñar es mover el punto de encaje. Durante el sueño, el punto de encaje se mueve, y mientras más lejos, más intensa es la diferencia. El arte de acechar es mantener el punto de encaje fijo en esa nueva posición. Uno puede hacer lo que quiere cuando realiza todo lo que es uno en ese momento y lo que necesitamos para ensoñar, es decidir movernos (reubicarnos) a donde se movió nuestro punto de encaje. El cuerpo energético es el gemelo del cuerpo físico, hecho de energía; es necesario crear una morada para que se acerque. No estamos completos hasta que el cuerpo energético o el cuerpo de ensueño está con nosotros. El arte de ensoñar - de entrar a otros mundos de percepción que coexisten con el nuestro – es el arte de templar el cuerpo energético, de hacerlo flexible y coherente, entrenándolo gradualmente. Para ensoñar, lo único que necesitamos es el vestido de la confianza. Un brujo no duda. ¡Se está jugando la vida! Es la autoconfianza del guerrero la que atrae al cuerpo energético hacia nosotros - una confianza que no proviene de los ojos del espectador, sino de la propia impecabilidad del guerrero -, su capacidad de seguir el flujo de energía en el Universo. Sólo el esfuerzo sostenido atrae al cuerpo energético. Es cierto que algunos de nosotros tenemos una cierta facilidad innata para la empresa, pero otros lo consiguen por su puro esfuerzo. Don Juan solía decir que aquí y allí son intercambiables, hacemos esto todo el tiempo con nuestros cuerpos energéticos. El cuerpo energético es la suma total proyectada afuera. ¿Qué somos realmente? No lo que nuestros padres nos dijeron. Somos algo más. El terrible perjuicio que la sociedad nos ha hecho puede ser corregido ensoñando. El ensoñador, a través de la enseñanza de brujería, es un guerrero que se ve a sí mismo como algo indescriptible, indefinible y sin final. Un guerrero se toma todo lo que viene como un desafío y nunca es un perdedor, aunque esté mordiendo el polvo. El ensoñador es capaz de utilizar sus sueños como un trampolín de energía hacia el infinito. Nosotros sólo hemos utilizado nuestros sueños en caminos psicológicos o científicos. Ensoñar como un guerrero es ensoñar como alguien que ha aceptado la responsabilidad de morir. Los sueños son precisos, algo está escrito en los campos de luminosidad. Cuando el punto de encaje se desplaza, las fibras de energía saltan en millones de direcciones; cuando esto sucede, nos vemos en un mundo diferente. Cuando estos sueños se cubren con imágenes demoníacas, es por la forma en que antropomorfizamos la experiencia; si tomamos el ensueño como una empresa normal, lo demoníaco desaparecerá. La dificultad está en disciplinarnos a nosotros mismos de forma en que nada que ocurra en los sueños sea derribado. Los pasos en ensoñar son los siguientes: sean conscientes de que se están quedando dormidos; antes de irse a dormir díganse: "soy un ensoñador". Es un asunto de declarar nuestro intento; no se preocupen de si son ensoñadores o no, la mente no conoce la diferencia. Eso no es mentirse a uno mismo; en asuntos lineales pensaríamos que es una mentira, pero eso no es nada nuevo: nos mentimos a nosotros mismos todo el tiempo. Intenten el ensueño desde el punto de vista de que se van a morir, como si fuera un asunto de vida o muerte. El ensoñador ve al explorador en sus sueños; hay exploradores de mundos inconcebibles, que usan la conciencia como un mar. Podemos ir a cualquier lado si tenemos energía, esto es, si nos libramos de nuestra importancia personal. Después de encontrar al explorador, se puede parar el sueño y pedirle que nos lleve al sitio de donde viene. El explorador está compelido a llevar nuestra conciencia a otros mundos, mundos estupendos, un universo gemelo. El ensoñador se convierte entonces en un reconocedor, un explorador él mismo. El universo gemelo está vivo, es un mundo de conciencia. Los seres inorgánicos son maestros de un universo femenino que está en busca de machos. Las mujeres son una réplica de los seres inorgánicos en la Tierra. La batalla es en ese otro mundo, y entraremos en ese universo nos guste o no, es inevitable.

Los brujos son pragmáticos y se preguntan: ¿exactamente qué tipo de batalla se libra en ese otro mundo? ¿Por qué esperar hasta morir? Hagámoslo ahora que somos jóvenes y vigorosos. El ensoñador, habiendo ahorrado suficiente energía, sentirá el traqueteo de su vida cuando entre en el otro mundo. Es inconcebible. Hay siete estadios en el ensueño. El primero es ser consciente de que nos estamos quedando dormidos. Cuando se logra esto, permaneceremos conscientes durante el estado del sueño; podemos mantener ese estado si no miramos nada fijamente. Una vez que empecemos a despertarnos en nuestros sueños, tomaremos más energía, seremos más fuertes al día siguiente. Ser conscientes en los sueños es el primer escalón. Si insistimos y dirigimos nuestro intento, entonces nuestra energía nos empujará. Hay que dejar que suceda: el empujón del intento romperá con los parámetros de la percepción histórica. Si recapitulan sus vidas seriamente, tomarán bastante energía. Sólo como guerreros podemos darnos cuenta de lo que somos. En el primer escalón examinamos todas las cosas, cualquier elemento en nuestros sueños. Empezamos siendo conscientes de que nos estamos quedando dormidos; pero éste no es el objetivo de la técnica, esto es para distraer la mente. La técnica verdadera es ser conscientes de los elementos de nuestros sueños comunes. En el ensueño podemos cambiar fácilmente la posición del punto de encaje. Aún un ligero cambio creará una nueva persona. De esa forma estamos poniendo fin a la persona vieja y convirtiéndonos en una nueva. El siguiente paso o puerta de ensueño es despertarse desde el sueño en otro sueño. Una vez que hayamos adquirido energía a través de la recapitulación y el ensueño, podemos acostarnos en el ensueño en la misma posición en la que originalmente nos hemos quedado dormidos, y luego movernos hacia otros sueños. Cuando entramos en un sueño dentro de otro sueño, entramos en un estado que es inconcebible y que golpea nuestra mente; éste es el secreto de las posiciones gemelas. El secreto de los secretos es intentarlo. Sólo se necesita energía. Esto es real, no es teoría, y como practicante que soy, digo que todos nosotros podemos hacerlo. Finalmente, en el ensueño todo cambiará. Un día nuestra atención quedará atrapada o fijada en algo del ensueño y no sabremos porqué; no seremos capaces de movernos hasta que eso no nos suelte, la atención habrá sido atrapada por un ser inorgánico. Ellos tienen más conciencia que nosotros, pero nosotros tenemos más energía. Los seres humanos somos como poderosas varas de energía que chisporrotean brillantemente. Ellos duran casi para siempre y su conciencia nos puede agarrar. Luego empezamos a escuchar la voz del Emisario; él contestará cualquier pregunta. Cuando oímos esa voz como de mujer, estamos oyendo una voz verdadera, es la voz de una hembra natural. No sean indulgentes con el Emisario del ensueño, díganle que se mantenga alejado. No dejen que se alimente gratuitamente. Para ensoñar, primero hay que quitar el yo personal. El ensueño no va a ser posible hasta que se quite el yo personal. Ensoñar es mirar en la eternidad como microbios que somos. Nosotros no podemos ensoñar porque no tenemos poder. Lo que tenemos son solo viajes egomaniáticos. Ensoñamos cuando no hay nada adentro, ni deseos, ni enojos, ni siquiera felicidad. Es un estado supremo. El ensueño te catapulta, es un estado trampolín, una interrupción del sistema interpretativo. Los sueños lúcidos son "yo" (la mente) si son ello, puede ser serio. Uno adquiere un increíble respeto por lo infinito, por lo inaudito. Por tanto, existen vías naturales para salir de lo cotidiano. El sueño es una de ellas. El estado de sueño es una puerta de entrada y salida a la otra realidad, pero primero hay que comprender de qué se trata. Probar a centrar la atención en un asunto particular del sueño, por ejemplo en las manos: si el sueño es normal, no podrá conseguirlo; pero si por el contrario se llega a mantener la atención sobre un objeto entonces estamos en presencia de una visión. No existen técnicas que la produzcan. Soñar mundos no creados por el subconsciente es un regalo del universo accesible a todos, antes o después, a lo largo de la vida. Y el arte de soñar consiste precisamente en aprender a distinguir el sueño psicológico de la visión. Para quien lo consigue, es como si abriera una mirilla en el portón que cierra lo cotidiano."

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