miércoles, 16 de enero de 2013

ENSUEÑO ANAHUACA

Los anahuacas consideraban que el mundo que percibimos es la apariencia del verdadero mundo, un reflejo en el espejo, sin trasfondo físico o metafísico:

“Es muy cierto lo que dejaron dicho los ancianos: nada es verdad. No es real lo que vamos diciendo, lo que expresamos, lo que hacemos” (Códice Florentino VI).

“El Dador de Vida se burla: perseguimos un sueño, amigos míos. Nuestros corazones confían, pero, en verdad, él se burla. Conmovidos, gocemos el esplendor de las pinturas” (Cantares mexicanos, folio 13).

En consecuencia, ellos concebían al ser humano como un “eco”, es decir, reflejo de la realidad divina impersonal:

“Tepeolotl (‘el eco de la montaña’)... es el (el nombre del) hombre que quedó en esta tierra donde ahora andamos, y es lo mismo que decir el retumbo de la voz cuando va de un cerro a otro” (Códice Telleriano).

En lugar de encausar la constatación de la irrealidad de las formas por la vía de la filosofía solipsista, como hicieron los filósofos de Europa o la India, se fueron a la práctica, tratando de encontrar el fundamento de la existencia más allá de los límites de la conciencia cotidiana. Así surgió el arte del ensueño, es decir, del control voluntario del estado onírico.

Según el padre Las Casas, ésta era una materia básica en las escuelas de Anawak; los profesores recibían el título de Temikishimatini, intérpretes de sueños, y tenían una función orientadora parecida a la de los psicoanalistas actuales:

“Muchas cosas hacían o dejaban de hacer por los sueños, en que mucho miraban, de los cuales tenían libros, y lo que significaban, por imágenes y figuras” (Los indios de México y Nueva España).

Pero estos analistas no se limitaban a descifrar los sueños, también penetraban en la mente de la persona dormida para recibir la información de primera mano y ayudarla en sus problemas. Esto fue interpretado por los españoles como brujería, y es la causa de que tantos juicios contra brujos se refieran al manejo del sueño. Aquí cito uno:

“Dijo Gabriel Velasco que es cierto que es brujo. Se queda como adormecido y le parece que ve a todo el mundo, y que empezó de edad de diez años, estando en su pueblo durmiendo” (citados por López Austin, Cuerpo humano e ideología).

Explorando la lengua nawatl, encontramos que ellos concebían diversos tipos de sueño, según el grado de pericia del durmiente. Estaba el llamado Kochi, modorra, sueño de tipo animal (el que tenemos de ordinario). Lo que se sueña durante el mismo se llama Kochispan - imágenes surgidas del subconsciente que generalmente reflejan nuestros miedos y pasiones. El sujeto de ese tipo de sueño era llamado Poshakua, dormilón (literalmente, devorador de suciedades).

Le seguía en orden de refinamiento el sueño llamado Temiktli, es decir, el sueño propio de un humano, con un principio de autoconciencia y control. El soñador o sujeto, en este caso, recibía el nombre de Temikini. El siguiente orden de control del sueño era Temishoch, sueño florido, es decir, cultivado a voluntad. Nosotros le llamamos “sueño lúcido”. El grado superior era Neltemiktli, sueño verdadero, es decir, el uso práctico del sueño. El soñador se llamaba Nawalli, nagual. 

Así como había diversos grados de sueño, también había diversos grados de despertar. El despertar normal, en el que salimos al mismo mundo de siempre, era Kochitewa, vigilia (en el lenguaje catanédico se le llama El Tonal). Pero había otro despertar llamado Sasa, en el cual la persona ya no sale a “la misma” realidad, sino a la “otra”. Quien activaba de ese modo su nagual recibía el apodo de Itstika, dueño de la pupila, es decir, despierto.

Los anahuacas creían en las canalizaciones de Quetzalcoatl, a las que llamaban Kochtlachiwelistli, visiones de ensueño. Tales visiones eran producto de un largo esfuerzo en el arte de manejar los planos subconscientes.

El punto de vista de los mesoamericanos nos ofrece un ejercicio para determinar si lo que "canalizamos" es, en efecto, un fenómeno de clarividencia o simple histeria. Si usted puede planificar sin lugar a dudas lo que va a soñar esta noche, usted es candidato a la canalización. Pero, si cae en la cama como un saco de papas, entonces no es canal.

El arte de controlar el sueño puede parecer una superstición de los antiguos pero es, definitivamente, lo mejor que podemos hacer con nuestra energía.

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