viernes, 18 de enero de 2013

¿HAY "MALDAD" EN LAS PLANTAS ENTEOGÉNICAS?

He notado que hay dos prejuicios sobre las plantas: por negación y por hiperbolización. Quienes niegan su efectividad es porque no las conocen y se hacen eco del rechazo de nuestra cultura hacia las técnicas indígenas (así es, en el fondo sigue siendo el mismo desprecio cultural que implantaron los colonizadores).

Algunos disimulan el rechazo simplemente no prestándole atención al tema - haciéndose por ello cómplices del estado inquisitorial en que vivimos. Otros se dicen cosas suaves, como: "las plantas sirven pero no hacen falta, yo no las recomiendo por son para unos pocos, es mejor esperar a que uno esté más preparado", etc. Si vamos a ser equilibrados, no hay nada que opinar sobre las plantas; o sabes a qué sabe el mango o no lo sabes.
Por otra parte, quienes exageran su efectividad, es porque no han aprendido a volar. Un vuelo fuerte nos lleva al punto en que tenemos que seguir solos, pues no podemos apoyarnos en una sustancia. Clasifico entre los que se apoyan en sustancias a los voladores incipientes y a quienes niegan a las plantas, pues estos últimos ni siquiera se han podido desligar del miedo.

Según la experiencia común, las plantas fuertes (hongo, peyote, ayahuasca, floripondio, ololiuhqui) tienen tres etapas:

1. El vuelo de descubrimiento, en que nos quedamos extasiados con el regalo de la visión.
2. El "vuelo malo", una experiencia que siempre da, si uno insiste, en la cual reconocemos nuestros límites.
De pronto comenzamos a percibir algo inquietante y, según la persona, le vamos arriba o huimos.
3. El acecho, cuando aprovechamos el vuelo malo para hacer un riguroso examen de conciencia.

te afirmo con consciencia de lo que expreso, que la percepción es similar a la que en un estado de Conciencia Acrecentada

Castaneda, quien acuñó el concepto, lo definía así: existe un estado cotidiano o normal de conciencia (la primera atención), y un estado no cotidiano (la segunda atención). Entre ambos, se extiende el ámbito de la conciencia acrecentada, cuyo efecto es iluminación - a la que él llamaba "claridad". Yo sé lo que es la conciencia acrecentada, pero no puedo afirmar que entienda la segunda atención. Mi forma humana no es capaz de definir lo infinito.

El efecto de las plantas sobre la conciencia cae técnicamente dentro del "ensueño". Las plantas no nos pueden llevar más allá, al campo del "acecho". El acecho es una técnica muy dura, porque implica quedarse sólo y hacerle frente a la locura. No por cotidiana y compartida, la locura deja de serlo. La locura se vence cuando uno da un salto al infinito, es decir, cuando uno se atreve a enfrentar el mundo sin creencia alguna, como un animal. El efecto y la prueba del acecho, es que nos hacemos creadores de mundos.

En alguna ocasión has aparecido en mi ensueño, tienes afinidad con una planta Maestra, con el Floripondio.

¡Juar,juar,juar! He navegado con ella algunas veces...

¿Que es mejor?, opino que lo que lleve al ser humano a perfeccionar su ser, lo que logre que aflore su luz interior, lo que induzca a que sus acciones sean armoniosas, pacificas y fortalezcan el fuego de su espíritu.

Opino lo mismo - salvando mi interpretación de términos como armonía, paz y espíritu, y mi personal fascinación, que espero no ofenda a nadie, por el lado oscuro de la fuerza. A la larga, lo que importa son los hechos, no las intenciones. Citando a Carlos:

"Don Juan sostenía que el hecho de soltar o liberar el total de la capacidad perceptiva de los seres humanos no interfiere en forma alguna con su conducta funcional; de hecho, la conducta funcional adquiere un valor nuevo. Bajo estas circunstancias, función se transforma en una necesidad; libre de idealidades y de pseudometas, el ser humano sólo tiene a la función como su fuerza guiadora. Los chamanes le llaman esto impecabilidad. Derivaron (el concepto de) función del (hecho de) ver la energía directamente como fluye en el Universo. Si la energía fluye de cierta manera, seguir del flujo de la energía es ser funcional. Función, por ende, es el común denominador por medio del cual los chamanes enfrentan los hechos energéticos de su mundo cognitivo."

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