jueves, 17 de enero de 2013

LOS CENTROS ENERGÉTICOS

Somos una unidad energética más allá de toda descripción. Esa unidad se puede descomponer en "cuerpos" como recurso didáctico, pero la energía no se descompone. No obstante, respetando la metáfora de los "cuerpos", comentaré lo siguiente:

Los vehículos de conciencia

Un ser consciente es un sistema compuesto por cinco vehículos de expresión y siete centros perceptuales. Los vehículos son campos transformadores de la energía.

Hay cuatro vehículos de base, de naturaleza física, vital, emocional y mental, y un vehículo potencial llamado el nagual. Para que un ser consciente sobreviva, sus vehículos de base deben actuar en conjunto; el grado de acción y coordinación de cada uno determina las características del ser.

Para que los vehículos funcionen correctamente, hay que proporcionarles alimento e higiene apropiados. La función del cuerpo físico es moverse, tener sensaciones y reproducirse. Se alimenta de comida y agua, y se purifica por limpieza física y cuidado de la salud.

El campo vital transforma la energía cósmica en vitalidad y la suministra a los vehículos y centros. Se alimenta de respiraciones y luz, y se purifica por sueño y recapitulación.

El campo emocional potencia y regula el funcionamiento de los centros. Se alimenta de impresiones y se purifica al canalizar apropiadamente las emociones negativas.

El campo mental selecciona, memoriza e interpreta impresiones. Se alimenta de información y se purifica por ayuno de

Los vehículos de base tienen un tiempo limitado de vida, después del cual, se desintegran y mueren. A fin de perpetuar la conciencia, la energía cósmica pone a disposición de los seres conscientes el vehículo independiente del nagual, capaz de absorber las funciones de los demás vehículos. El nagual se educe por un comando, se alimenta de tareas que lo desarrollan y se purifica mediante el uso sobrio de los demás vehículos.

Los centros perceptuales

Los centros perceptuales son estaciones que modifican la percepción y almacenan la experiencia; forman una red que da estructura a los vehículos. Hay siete centros principales, llamados en el simbolismo de Anahuac: escorpión, plumón, bandera, flor, cetro, gema y cuchillo de pedernal.

En el ser humano, estos centros resuenan, respectivamente, en la base de la columna vertebral, el vientre, el ombligo, el pecho, la garganta, el entrecejo y la coronilla. Su actividad se manifiesta como impulsos, instintos, sentimientos, intuiciones y sentidos, que son modificaciones de las dos tendencias básicas de todo ser consciente: conservarse y trascender.

El centro coccígeo es la sede de la energía vital. Genera los instintos de conservación y reproducción. Está plenamente activo en todas las especies vivas.

El centro ventral genera los impulsos filiales, de socialización, comunicación y pertenencia. Se activa naturalmente en las especies superiores.

El centro umbilical es la sede del ego. Genera los impulsos de liderazgo, representación, competitividad y predominio. Se activa de forma natural en los seres humanos.

El centro cardíaco genera los sentimientos de amor y altruismo, y los sentidos de autosacrificio y cumplimiento del deber. Se activa, asumiendo retos y abstrayendo la atención.

El centro laríngeo es la sede del intento. Genera los impulsos volitivos y creadores. Se activa, tomando decisiones y afrontando las consecuencias.

El centro frontal es la sede del ver. Genera los impulsos intuitivos que integran la percepción. Se activa al ensoñar.

El centro occipital es la sede de la trascendencia. Genera el irrefrenable impulso de la libertad. Se activa al educir al nagual.


Grados de activación
Según la disponibilidad energética, los centros perceptuales pueden funcionar en forma intermitente, sostenida o plena.En el grado intermitente, los impulsos no se sostienen y la memoria de las experiencias relativas al centro se disgrega. Si la actividad de los centros desciende a este grado, el individuo siente que se duerme, su memoria se interrumpe y su atención se entrega a ensoñaciones.

En el grado sostenido, los impulsos se mantienen y generan experiencia, que es almacenada por la memoria del centro. Si uno o más centros se sostienen, el individuo siente que despierta, su memoria alinea la historia personal y se activa el juicio crítico.

En el grado pleno, los impulsos realizan su propósito existencial. Si uno o más centros funcionan a plenitud, el individuo entra en un estado de éxtasis relativo a los impulsos de esos centros, caracterizado por las sensaciones de intenso gozo, fusión y libertad. El éxtasis de un centro involucra las propiedades extáticas de los centros inferiores. El éxtasis más común es el del orgasmo, vinculado al centro de la reproducción.

Para que un ser consciente sobreviva, su centro reproductivo debe funcionar a plenitud, pues su función es alimentar al sistema. Cuando fallas en el vehículo vital disminuyen la capacidad de este centro, el sistema se desintegra y el ser consciente, incapaz de procesar las impresiones, muere.

Los centros perceptuales son potenciales evolutivos presentes en todo ser consciente; la evolución de los seres consiste en su paulatina activación. Los centros se activan al aplicarles atención. Un centro puede pasar a un grado de actividad superior, siempre que el que le precede funcione potencialmente a plenitud.

Los centros inferiores del ser humano fueron activados en el curso de su evolución natural, pero los superiores requieren de manipulación deliberada.

En el humano promedio, los centros coccígeo y ventral pueden funcionar a plenitud, el umbilical funciona en grado sostenido y los demás, sólo en forma intermitente. La plena activación de los centros superiores produce santos, chamanes, profetas y mensajeros de la Serpiente Emplumada.

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