jueves, 17 de enero de 2013

LOS TRES GRANDES ENEMIGOS DEL CAMINO...

Idolatría, superstición y fanatismo son los tres grandes enemigos en el camino del conocimiento. Conozcámoslos de cerca:

1. La idolatría es una debilidad del carácter que hace que nos sintamos enganchados por la personalidad o las palabras de otros, o por el carisma de un objeto o idea.
Un ídolo puede ser de barro o estar pintado en un ayate. Puede ser una palabra magnética, como Om, Amén, Namaste, Jehová... Incluso puede ser una persona; quienes adulan la personalidad del gurú, el político o el artista de cine, son idólatras.
Los ídolos más peligrosos son los conceptuales. Por ejemplo, todos hemos oído decir que la Biblia es la "palabra de Dios", y nunca falta un inteligente que se lo crea. Pues bien, eso es idolatría de la peor especie, pues nos condiciona a obedecer todo lo que el libro dice, sea bueno o malo.
La idolatría se cura templando el carácter a fin de agarrar "escamas" contra de la sugestión. El carácter se tiempla asumiendo retos y tomando decisiones.

2. La superstición es una debilidad de la mente. Deriva de la ignorancia. Si no sé cómo funciona el mundo, me invento leyes para tratar de entender lo poco que veo. La superstición da origen a creencias que, si se miran bien, son absurdas, como:
- Que hay un Dios o un conjunto de seres "espirituales" que flotan allá arriba, observando todos nuestros movimientos.
- Que existen los milagros, en el sentido de violaciones de las leyes naturales.
- Que nuestra persona es tan importante, que vamos a resucitar o reencarnar.
- Que, por el solo hecho de haber nacido, ya arrastramos con nosotros cierto "pecado original".
- Que estamos predestinados a esto, aquello o lo de más allá.
La superstición es una de las principales causas de sufrimiento, porque te quita libertad y te hace esclavo. Se cura estudiando.

3. El fanatismo es una debilidad emocional. Te enganchas. Te vuelves sordo a razones, no quieres que otros opinen diferente. Comienzas a sentirte superior por causa de tus creencias y estarías dispuesto a matar o a matarte por ellas. El fanático es muy fácil de manipular. Su falta de madurez lo convierte en carne de cañón de las sectas y partidos políticos. Fanáticos son aquellos que se dejan morir antes de ponerse sangre o trabajar un sábado. Fanáticos son los "patriotas" que van a asesinar a los moradores del país vecino porque se los ordena algún político.El fanatismo se cura adquiriendo experiencias. Las experiencias son el alimento de una emocionalidad equilibrada.

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