viernes, 18 de enero de 2013

"MAYA", AVATARES Y PLANTAS ENTEOGÉNICAS

Maya no se resuelve con plantas ni con nada que uno pueda hacer. Maya no se resuelve, pues no existe, y salir de lo que no existe es un intento ilusorio. También se vale decir lo contrario: Maya se resuelve en cuanto uno deja de darle importancia. Le rendimos culto al aceptar sus sugestiones, en particular, cuando nos apegamos a la idea del "yo" y a las creencias que derivan de ella, como el alma, la resurrección, la reencarnación, la predestinación y demás.

Lo que nos dan las plantas es capacidad para echar una mirada en un mundo desconocido al que llaman el Nagual o la Segunda Atención; de ahí se adquiere experiencia y la experiencia sirve para tratar con la vida en general. Debo advertir, sin embargo, que, para entender ese mundo no basta un vuelo; hay que acumular tiempo de segunda atención, pues el tiempo acumulado se transforma en "umbral". También debo advertir que la planta no da conocimiento por sí, ni ninguna otra virtud; es simplemente como abrir una ventana.

Si alguien vuela cerca de uno y tenemos la "velocidad" necesaria, podemos engancharnos en esa visiön. De modo que, en teoría, la planta no hace falta si uno sabe qué hacer. Cuando yo me siento bien, puedo entrar al estado conciencial acrecentado sin hongos, pero eso me ha costado años de esfuerzo.

Desde un punto de vista técnico, vivimos en un ensueño. Todo lo que hagamos soñando es una evocación mental. Así que, estrictamente hablando, no hay técnica, y mucho menos consumo material de plantas, sino el intento de cambiar de estados de conciencia. El intento basta.

Los avatares son personas normales, no bajaron del cielo ni tienen ayuda divina. Nacieron de una matriz como cualquiera y dedicaron muchos años a la búsqueda espiritual, hasta convergir en una misma doctrina: la del merecimiento y la responsabilidad. Es nuestro destino ser cristos; yo lo reconozco en mí y ojalá que otros también lo hicieran. No obstante, debo señalar que no es fácil; para reconocerse como Cristo, uno tiene que hacer lo que él dijo: "regala TODO lo que tienes y sígueme", "abandona padre, madre e hijos", "ofrenda tu vida literalmente, porque el que la pierda la recibirá", etc.

La relación entre avatares y plantas es obvia. Algunos ejemplos:

- En el caso de Ce Acatl Topilzin (Quetzalcoatl), la historia especifica que se "iluminó" cuando consumió hongos en pulque (Anales de Cuauhtitlan).

- Buda, según el Sutra, se alimentaba de semillas de cáñamo

- Krishna confiesa: "Entre las plantas soy Soma (el hongo)... y los que beben el jugo de Soma son mis verdaderos adoradores" (Bhagavad Gita 9.16 y 20).

- Zoroastro recibió el apodo de Hom (hongo), y le dedicó a la marihuana un tercio de su libro sagrado (los Gathas).

- Moisés empleaba cantidades masivas de hashis en el Tabernáculo (Exodo 30.23 al 26).

- Jesús es representado por la vid, planta psicoactiva de Baco, término griego que significa Marihuana. Y su relación con los hongos queda clara en el rito del Kikeon o comunión.

Podría encontrar datos relativos a Lao Tse, Osiris, Viracocha, Hércules y Shiva; de hecho, no recuerdo ningún maestro que no este éxplicitamente relacionado con una planta psicoactiva. Dicha relación es un mitema o constante mística fundamental reconocida por la antropología, que permite distinguir al simple profeta del avatar. Con lo anterior no estoy diciendo que las plantas sean necesarias. Nada es necesario.

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