sábado, 5 de enero de 2013

NAGUALISMO: EL GUERRERO 03

La consolidación del Aprendiz como Guerrero conlleva nueve pasos básicos.

El primer paso es romper con las rutinas, con esas costumbres de vida que lo mantienen fijo en el derroche de la Energía. El logro de este primer paso le da fluidez y amplio margen de movilidad. Esto no quita que hay rutinas o costumbres básicas e imprescindibles. El quid de la estrategia es eliminar las rutinas inútiles.

El segundo paso es el "trato" que el Guerrero tiene con la muerte. Los naguales de todos los tiempos aconsejaron siempre tenerla como ayudante, como guía y consejera. Esto no quiere decir antropomorfizarla o adorarla o levantarle altares. El Guerrero debe concientizarse de SU propia muerte; debe "encontrarla o verla" en cada rincón del Camino. Esto le hará comprender que la muerte es su compañera y que testimonia todo lo que hace. Con esta premisa, el Guerrero asume con su totalidad de que algún día la muerte le dará su toque por lo que cada cosa que emprende la hace con la perfección de aquel que se va a morir en cualquier momento. Esto le otorga una indiferencia positiva y le resta obsesiones y miedos desenergetizantes.

El tercer paso es buscar la perfección de su Ser. Para esto tiene que actuar, en todo el momento, con el ánimo del Guerrero. Esta condición es no sentirse ofendido o agredido frente a los actos de sus semejantes.

El cuarto paso del Guerrero es asumir la responsabilidad de todas sus acciones, sean éstas cuales sean.

El quinto paso es hacerse inaccesible. Esto es, equilibrarse con el mundo con una hábil estrategia de saber perfectamente cuándo actuar y cuándo no hacerlo. Nada que haga lo dejará al azar: será mesurado en su decir, para no agotarse ni agotar a los demás. No dejará ni un resquicio para que sus semejantes puedan saber de él. Sólo mostrará lo que él quiera.

El sexto paso se da cuando el Guerrero actúa como si fuera lo último que haga sobre la Tierra. Cada acto, cada emprendimiento, lo hace con conciencia y dando lo mejor de sí mismo.

El séptimo paso es cuando el Guerrero cree eligiendo el tener que creer. Establece sus preferencias, cree en ellas, pero, las modifica, cambia o desecha a su perfecto control.

El octavo paso pone al Guerrero en la tranquilidad de no adeudar nada y el no tener que agradecer nada. Las deudas las paga una por una, retribuye con generosidad los favores recibidos y agradece a todos los que lo han querido y ayudado. Usa el Intento para efectuar esto y quedar totalmente libre de cualquier atadura tanto concreta como abstracta.

El noveno paso para el Guerrero es expresar, sentir, vivir y revivir un inmenso Amor hacia la Tierra. Debe concentrar todo su afecto, cariño, amor y respeto devocional a la padre-madre Tierra. Se sabe, desde generacione milenarias de naguales, que ella retribuye ese amor con protección, consuelo y salud. Es la predilección del Guerrero y esta actitud le llena de alegría y libertad.

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