viernes, 4 de enero de 2013

SIETE DEFINICIONES DEL NAGUALISMO

SIETE DEFINICIONES DEL NAGUAL
 
1ro. Primitivamente, el término designaba a una categoría de sacerdotes que existieron antes de que el grupo racial mongoloide se separara en sus ramas asiática y americana.

2do. En Mesoamérica, es el nombre de los sabios en general.
"El nagual es un calculador de números, un médico." (Sahagún 10.30)
"El nahualli es sabio, sabe hablar, tiene en su interior un depósito (de energía), no forma parte de la unidad (humana), no hay quien lo burle ni lo sobrepase." (Códice Florentino)
"El buen nahualli tiene un corazón en su interior, es vigilante, atento, auxiliador, a nadie perjudica." (Op. Cit.)

3ro. En los campos de México, se considera que el nagual es un brujo capaz de transformarse en un animal, así como el animal en sí mismo. Dicha operación recibía el nombre de Yolkati, bestialización.
"In atlacatl, in tlaciuhqueh, in nanahualtin - los naguales, los calculadores del devenir, los que no son seres humanos." (Sahagún 12.21)

4to. Es el nombre que dieron los españoles a los médicos, chamanes, teólogos y sabios en general:
"Este género de brujos nahualles son diferentes de las brujas de España. He oído muchos casos exquisitos y fuera de lo que se sabe de otras naciones y gentes acostumbradas a tener pacto con el demonio." (Alarcón, Tratado de las Idolatrías)
 
En una acepción más objetiva, el nagual es la proyección de nuestra energía en forma de una imagen de ensueños.

5to. Nagual es también la persona capaz de entrenar a su proyección de ensueños en tareas prácticas.
"Sabéis las cosas por venir... y sabéis todo cuanto pasa en el mundo. Os es patente lo que está dentro de los cerros y en el centro de la tierra. Veis lo que está debajo del agua, en las cavernas, en los agujeros y en las fuentes. Os llamáis 'hijos de la noche'." (D. Durán, Historia de las Indias)

6to. Un sentido que popularizó Carlos Castaneda, es el nagual como líder de una partida de chamanes (Nawalteku'tli, señor nagual).
Antaño, los grupos de brujos se organizaban en cofradías llamadas Nawalmekayotl, linaje de sabiduría, y se transmitían sus secretos iniciáticos de generación en generación.

7mo. En una acepción filosófica, también se empleaba el término Nawalli para describir aquella Totalidad de la cual proceden todos los Tonalli o seres particulares, tal como vemos en la siguiente cita:
"Yohualli ehecatl nahualli totecuyo - Nuestro señor (Ketsalkoatl) es viento y tinieblas, es el Nagual." (Códice Florentino, libro VI, metáfora 70)
Ketsalkoatl creó al mundo gracias a su facultad naguálica, por lo cual uno de los nombres con los que le reverenciaban era Nawalpiltsintli, príncipe de los naguales.

EL NAGUALISMO
 
Debido a la presión del nagualismo, las enseñanzas toltecas se dividieron en dos ramas: las externas, llamadas Wewetla'tolli, palabras de los ancianos, y las internas, llamadas en maya Zuyua Than, lenguaje iniciático, y en nawatl Nawallatolli, palabras ocultas. Este doble lenguaje no implica que los toltecas dieran culto al secreto como un valor en sí, sino que comprendían que la enseñanza tiene que ser impartida de una forma responsable.

Las creencias mesoamericanas sostenían que cada uno de nosotros tiene un doble energético, que podemos entrenar para que llegue a ser un vehículo independiente y eterno de la conciencia, a través de un proceso de transferencia de los principios concientes.

La principal propiedad del Nawalli es que puede desdoblarse y separarse del cuerpo físico, creando réplicas visuales de este. En la visión tolteca, el acto de desdoblarse equivalía a un parto espiritual; es por ello que, dentro de la clasificación general de las cosas, el nagual era considerado el aspecto más representativo del lado oscuro, femenino y generador del Universo. Su símbolo era el ocelote, animal de la noche cuyas manchas representaban a las estrellas.

A pesar de que el chamanismo ha estado tradicionalmente relacionado con los rituales y las invocaciones, eso es sólo una apariencia. El trabajo de activar al Nawalli no se puede sustituir por operaciones externas; el único modo de emprenderlo es explorando las capas más profundas del subconsciente. Para ello, los seres humanos contamos con dos estados que nos son accesibles en vida, y que constituyen verdaderas oportunidades para nuestra energía: el sueño y la embriaguez.

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