miércoles, 23 de enero de 2013

TEORÍA DEL ZHAN ZHUANG SEGUNDA PARTE 01

"La forma y la intención no son lo verdadero.
Cuando tu talento, tu arte, haya llegado a ser
totalmente natural, entonces aparecerán
las maravillas".
Guo Yunshen

EQUILIBRIO Y MOVIMIENTO

En los clásicos de las artes marciales internas se dice que existe movimiento en la quietud. Desde nuestra perspectiva coincidimos con esta visión si consideramos que la relación equilibrio-postura es realmente una acción motriz más que la estabilización de una actitud o el mantenimiento de una posición determinada.

El equilibrio es la actividad refleja mediante la cual el ser humano puede mantener su postura en el espacio. Cuando nos referimos al conjunto postura-equilibrio debemos evitar pensar, como es habitual, en la idea de no-actividad. Para entenderlo bien hay que tener en cuenta la acción que precede y la que sigue a cada posición. Por ejemplo, si observamos qué ocurre en nuestro cuerpo justo antes de realizar un movimiento, abortándolo justo cuando se va a producir y repetimos este proceso varias veces, podremos llegar a notar cierta actividad muscular que está relacionada con la estabilización y el movimiento en sí. Aunque no se trate de un movimiento propiamente dicho es más que un no-movimiento. Postura y equilibrio pueden equipararse con estabilidad, pero teniendo en cuenta que ésta es relativa. En zhan zhuang hay una posición en la que se trabaja esta sensación, qian hou moli o postura de sentir la fuerza de delante hacia atrás.

Postura y equilibrio implican un conjunto de actividades sensoriales, perceptivas y motrices que se producen, memorizan e integran en un proceso de aprendizaje que constituye el entrenamiento ideomotor, en el cual mediante una atención activa se analizan e interiorizan los cambios que van produciéndose.



En Feldenkrais se utiliza el término "actura" en lugar de “postura”, refiriéndose al modo en que se cumple una acción y cómo puede ser realizada mejor por una persona: "La postura erecta ideal no se obtiene haciendo algo, sino precisamente no haciendo nada, es decir, eliminando todos los actos de origen voluntario que se deben a móviles distintos al de estar de pie y que se hicieron automáticos y han llegado a formar parte de la 'actura' personal, de la situación erguida".

Según Feldenkrais cualquier acción que se ejecuta correctamente a partir de una postura bien equilibrada se caracteriza por los siguientes rasgos:

A) No existe sensación de esfuerzo. Si sentimos esfuerzo quiere decir que están ejecutándose otras acciones además de la que pretendemos realizar. Este esfuerzo malgastado es energía perdida y se debe normalmente a un control deficiente del tono muscular, lo cual conduce a posturas incorrectas. Éstas pueden ser transitorias como sucede durante el desarrollo del niño, y otras pueden acompañarnos siempre al instalarse en nuestra musculatura estática o tónica, debido a la forma en que hemos integrado tales posturas desde el punto de vista biomecánico y psicológico. Wang Xiangzhai proponía lo mismo para el trabajo de zhan zhuang cuando hablaba de evitar el uso de la fuerza física, ya que ésta congestiona y bloquea el flujo de energía o qi, detiene la intención o yi y distrae el espíritu o shen.

B) Hay sensación de no resistencia. Sentir resistencia se debe a la inadecuada inhibición de los impulsos de una acción antes de ejecutarse, o bien por algún defecto particular en la contracción muscular. Por ejemplo, cuando estamos ante una situación difícil apretamos las mandíbulas y contraemos las manos.

Los músculos que producen la fuerza está situados alrededor de la pelvis. Los miembros emplazan a los huesos de manera que transmitan la fuerza necesaria para mover el cuerpo. Todo este complejo lumbar-pélvico formado por los músculos glúteos, abdominales, flexores de cadera y espinales, es donde se localiza nuestro centro de gravedad a partir del cual se desarrollan todos los movimientos y factor determinante del alineamiento de la columna, el equilibrio y la postura.

Esto se relaciona con la consideración que hacen los clásicos del Taijiquan sobre la zona de la pelvis, el vientre o el plexo solar como centro energético o dantian, y que se relaciona en un sentido amplio con la cadera, la cintura y los kuas.

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