viernes, 18 de enero de 2013

UNIVERSO SIN PRINCIPIO NI FIN 02

en distancias extremadamente grandes el universo es parejo, es suave


Vivimos en un sistema de escalas. A nivel del suelo, el mundo es hetrogéneo, pero desde una montaña, todo tiende a fundirse en un plano. Si subimos a la órbita terrestre, volvemos a observar irregularidades - espacios vacíos y llenos -, pero, si fotografiamos la radiación que nos llega de todas partes, de nuevo se percibe una homogenidad que justifica el nombre de "universo".
Homogéneo, heterogéneo, son calificativos. Lo objetivo detrás de esas descripciones, es aquel que las percibe y sus herramientas sensoriales.
Un principio psicológico es que sólo podemos entender lo que está por debajo de nosotros. ¿Cómo podríamos percibir la "totalidad" si no estuviéramos por encima de ella? Pero, si algo que excede la totalidad, entonces, ¿qué sentido tiene ese término? La solución chamánica es negar la existencia de la totalidad. Muerto el perro se acabó la rabia.
La ilusión de homogeneidad que nos da lo que existe (de donde derivan las especulaciones sobre la unidad y la esperanza científica de encontrar una fórmula final), es falta de agudeza perceptual. La perspectiva de la distancia hace que perdamos de vista el detalle. Pero, lo que existe es el detalle.
En el lenguaje mesoamericano, a la visión coherente del mundo se le llamaba "el tonal" - una característica de la mente humana que tiende a encontrar nexos causales entre las cosas. Su resultado es la "claridad", ese gran enemigo de los buscadores de la verdad. A la visión directa y sin preconcepciones se le llamaba "el Ver" o "el nagual"; no es una predisposición mental, sino una posibilidad sensorio-perceptual de todo ser sensible.

una especie de oscilación de las soluciones

Interesante.

Dudo mucho que pudiésemos explicar cosas tan complejas como la teoría de cuerdas con lenguaje corporal

Quién sabe. Supongo que los sordomudos también puedan entender y expresar esas ideas. Pero es un hecho que somos verbales. Precisamente por eso, debemos prestar doble atención a la palabra, pues ella le da forma al pensamiento y de este deriva la predisposición mística, religiosa o científica.
Ya llevamos 3 ó 4 siglos de pensamiento científico moderno; sin embargo, persisten las viejas creencias. Lejos de haber refinado el proceso mental de las masas, la ciencia se aísla de éstas, usando un lenguaje esotérico, la mayor parte de las veces redundante e innecesario. Es aún más desconcertante encontrar científicos que siguen creyendo en todo tipo de supersticiones - incluyendo a Dios.
Mi impresión es que la ciencia puede dar mucho más si presta más atención al lenguaje. Los microscopios, telescopios y sincrotrones son herramientas secundarias; la herramienta principal es la mente, y ésta tiene que estar afinada para poder entender el mundo.

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