miércoles, 6 de febrero de 2013

EL CONOCIMIENTO DEL NAGUAL CARLOS CASTANEDA

Mientras no haya un aviso explícito o comentario entre paréntesis y en rojo, la autoría del texto es de GGN.

La enorme popularidad de las obras de Carlos Castaneda me ahorra introducir al lector en ellas. Por lo demás, esto no sería posible: no hay introducción para el testimonio de una conversión. Porque de ello se trata: el “objeto” del estudio - don Juan, chamán yaqui - se convierte en el sujeto que estudia y el sujeto - Carlos, antropólogo - se vuelve el objeto de estudio y experimentación. La dualidad misma sujeto/objeto se desvanece y en su lugar aparece la de maestro/neófito. La pretendida relación de orden científico se transforma en otra de orden mágico. En la intención inicial, el antropólogo quiere conocer al otro; en la segunda, el neófito quiere convertirse en otro. Y, así, el antropólogo se convierte en brujo y la antropología, en otro conocimiento.

     ¿Es posible hablar sobre esa otredad? Es el viejo intento, siempre presente, de decir el silencio. No es posible, pero seguimos intentándolo con todos los lenguajes de que disponemos. Porque, aunque nuestra “realidad” transcurre en los lenguajes, el silencio está siempre allí, mostrándonos una dimensión diferente, mucho más amplia y luminosa, numinosa. Universo perceptible para quien traspasa el umbral hacia otra forma de conocer, inaceptable bajo los parámetros de la ciencia como la vemos hoy pero que se hace indispensable cuando las fronteras de esa ciencia y de nuestro propio yo se desvanecen, lo que sucede cada vez con mayor rapidez y frecuencia.

     Lo que aparece más allá de esas fronteras es un universo completamente diferente, en el que los contrarios se esfuman, las causalidades se pierden, la razón queda a la zaga, el propio yo es eliminado porque no tiene nada que hacer en el mundo de lo alógico y de la ambigüedad de significados. ¿Extraño, sin sentido, inútil? Más que eso: pavoroso porque nos enfrenta a un mundo que no manejamos y que amenaza manejarnos si no nos quedamos muy firmes en nuestro sitio; porque se desmoronan nuestros puntos fijos. Don Juan dice que el temor es el primer enemigo del hombre de conocimiento (EJ 71, 108-112); Carlos sucumbió ante él luego de sus primeros años de aprendizaje y demoró mucho tiempo en volver a tomar contacto con don Juan (EJ 224). Pero lo hizo: en el punto en que estaba no podía dejar de volver, y la ocasión de hacerlo fue, precisamente, con su primer libro en la mano (RA 14).

EJ Enseñanzas de Don Juan
RA Una realidad aparte
VI Viaje a Ixtlan
RP Relatos de Poder
SA Segundo Anillo de Poder
DA Don del Águila
FI Fuego Interno
CS Conocimiento Silencioso
AE Arte de Ensoñar


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