jueves, 14 de febrero de 2013

"EL UMBRAL DEL SILENCIO" NAGUAL CARLOS CASTANEDA


El umbral del silencio

Una de las características de Carlos era no ser previsible. A veces llegaba puntualmente a sus citas, otras veces tardaba más de una hora. El sistema tenía sus ventajas; hacía que los menos interesados se levantaran y se fueran, y a los más comprometidos los obligaba a cultivar la paciencia.
Esa tarde la cita fue en la Universidad de México. Entre otras muchas cuestiones, le preguntaron si él creía en Dios.
Como respuesta, Carlos nos pidió que no confundiéramos sus palabras con un mensaje religioso.
"Los brujos -dijo- se atienen a su experiencia. Han cambiado el creer por el ver. Hablan del espíritu, no porque crean en su existencia, sino porque le han visto. Pero no lo ven como un padre amoroso que veía por encima de todos, allá arriba. Para ellos, el espíritu es algo mucho más directo e inmediato, un estado de conciencia que trasciende la razón."
"Todo lo que llega a nuestros sentidos es una señal. Sólo hay que tener la velocidad necesaria para silenciar la mente y captar el mensaje. Mediante esas indicaciones, el espíritu nos habla con una voz muy clara."

Uno de los presentes notó que, aun tratándose de una metáfora, la idea de escuchar al espíritu o hablar con él tenía un aire excesivamente religioso. Pero Carlos fue tajante en su definición:
"¡Esa voz no es una metáfora! ¡Es literal! A veces se compone de palabras, otras veces sólo susurra o despliega una escena delante de nuestros ojos, como una película. De ese modo, el espíritu nos transmite sus comandos, que pueden resumirse en una solo expresión: '¡Intenta, intenta!'."
"La voz del espíritu nos habla a todos por igual, pero no nos damos cuenta. Estamos tan ocupados con nuestros pensamientos que, en lugar de hacer silencio y escuchar, preferimos recurrir a todo tipo de subterfugios. Por eso existen los convocadores."

Le preguntaron qué era un convocador. Respondió:
"Es un recurso de la atención, una manera de acceder a otro nivel de conciencia. Podemos usar casi cualquier cosa para sintonizar al espíritu, porque, finalmente, está detrás de todo lo que existe. Pero ciertas cosas nos atraen con más fuerza que otras."
"Por lo común, la gente tiene sus oraciones, sus rezos y amuletos, o elabora rituales privados y colectivos. Los brujos de la vieja guardia eran propensos al misticismo; usaban la astrología, oráculos y conjuros, varas mágicas, cualquier cosa que burlase la vigilancia de la razón."
"Pero, para los nuevos videntes, esos recursos son un despilfarro y ocultan un peligro: pueden desviar la atención de la persona que, en lugar de enfocarse en su vínculo inmediato con el espíritu, se hace adicta al símbolo. Los guerreros actuales prefieren métodos menos ostentosos. Don Juan recomendaba intentar directamente el silencio interior."

Recalcando las palabras, precisó que la brujería es el arte del silencio.
"El silencio es un pasadizo entre los mundos. Al callar nuestra mente, emergen aspectos increíbles de nuestro ser. A partir de ese momento, la persona se hace vehículo del intento y todos sus actos comienzan a rezumar poder."
"Durante mi aprendizaje, mi benefactor me mostró prodigios inexplicables que me espantaban, pero, al mismo tiempo, despertaban mi ambición; ¡yo también quería ser poderoso como él!. Frecuentemente le preguntaba cómo podía yo aprender sus trucos, pero él colocaba un dedo sobre sus labios y se me quedaba viendo. Sólo fue años más tarde cuando pude apreciar plenamente la magnífica lección de su respuesta. La clave de los brujos es el silencio." Uno de los presentes le pidió que definiese ese concepto.
Contestó:
"No es definible. Cuando lo practicas, lo percibes. Si tratas de entenderlo, lo bloqueas. No lo veas como algo difícil o complejo, porque no es nada del otro mundo; tan sólo es acallar la mente."
"Podría decirles que el silencio es como un muelle a donde llegan los barcos; si el muelle está ocupado no hay cabida para nada nuevo. Tal es mi visión del asunto, pero, en verdad, no sé cómo hablarles de eso."
Explicó que el silencio mental no es solamente la ausencia de pensamientos. Más bien, se trata de suspender los juicios, de atestiguar sin intérpretar. Sostuvo que entrar al silencio se puede definir, según el contradictorio modo de los brujos, como "aprender a pensar sin palabras".
"Para muchos de ustedes lo que yo estoy diciendo no tiene sentido, porque están acostumbrados a consultarlo todo con la mente. Lo irónico es que, para empezar, los pensamientos ni siquiera son nuestros, suenan a través de nosotros, lo que es diferente. Y, como nos acosan desde que tenemos uso de razón, hemos terminado por acostumbrarnos a ellos."
"Si le preguntan a la mente, ella les dirá que el propósito de los brujos es necedad, porque no se puede demostrar con la razón. En lugar de aconsejarles que vayan y verifiquen honradamente ese propósito, ella les ordenará que se escondan detrás de un sólido bloque de interpretaciones. Por tanto, si quieren darse una oportunidad, sólo les queda una salida: ¡desconecten la mente! La libertad se logra sin pensar."
"Conozco gentes que consiguieron parar su diálogo interno y ya no interpretan, son pura percepción; nunca se desilusionan o se arrepienten, pues todo loq ue hacen parte del centro de la decisión. Han aprendido a lidiar con su mente en términos de autoridad y viven en el más auténtico estado de libertad."
Siguió diciendo que el silencio es nuestra condición natural.
"Nacimos del silencio y allá volveremos. Lo que nos contamina son las ideas superfluas que se cuelan en nosotros a partir de nuestra forma colectiva de vivir."
"Nuestros parientes, los primates, tienen costumbres sociales muy arraigadas cuyo objetivo es disminuir los niveles de tensión dentro del grupo. Por ejemplo, dedican mucho de su tiempo a acariciarse, olerse o extraerse mutuamente los piojos."
"Esas constumbres son genéticas, así que no han muerto; están aquí dentro, con ustedes, con ustedes y conmigo. Sólo que los humanos hemos aprendido a sustituirlas por intercambios de palabras. Cada vez que tenemos una oportunidad, nos tranquilizamos unos a otros platicando sobre cualquier cosa. Después de milenios de convivencia, hemos interiorizado esos intercambios al punto que ya sea que estemos dormidos o despiertos, nuestra mente no está quieta, siempre está hablando consigo misma."
"Don Juan afirmaba que somos animales predatorios que, a fuerza de amansarnos, hemos terminado por convertirnos en rumiantes. Pasamos la vida regurgitando una lista interminable de opiniones sobre casi todo. Los pensamientos nos llegan en racimos; uno empalma con el otro, hasta rellenar todo el espacio de la mente. Ese ruido no tiene ninguna utilidad, porque prácticamente en su totalidad, está dirigido al engrandecimiento del ego."
"Debido a que va en contra de todo lo que nos fue enseñado desde niños, el silencio debe ser intentado con ánimo de combate. En este momento ustedes cuentan con una gran ventaja: la experiencia de los acechadores. Los brujos de ahora nos proponemos pasar por el mundo sin llamar la atención, tratando con todos por igual. Un guerrero acechador se hace dueño de la situación, para bien o para mal, porque hay algo terriblemente efectivo en actuar sin la mente."

No hay comentarios:

Publicar un comentario

"Que tu comentario sea respetuoso; que tu crítica sea constructiva..."