martes, 19 de febrero de 2013

FILÓSOFO TOLTECA DON JUAN MATUS 02


Ha habido quizás cuatro grandes intentos de síntesis en el siglo pasado, y en el siguiente orden cronológico: la Teosofía (como acercamiento a las religiones orientales, y desinhibición del ocultismo), la revolución hippie (incluyendo música y drogas), el ecologismo y la cultura alternativa (que incluye la nueva física, noosfera, holismo, etc), y la nueva psicología de autosuperación y sus Técnicas de Crecimiento Personal. Así mismo, al compás de estos movimientos, ha habido también grandes autores con una aportación particularmente sincrética y valiosa: Wittegenstein, Heindel, Jung, Bergson, Rimpoche, Theilhard, Frazer, Elíade, Steiner, Guenón, Aurobindo, Grof, Wilber, Capra, Bohm, Cioran, Krishnamurti, Durkheim, Suzuki, Bergson, Henry, Bloch, Deleuze, Derrida, Feyerabend, Foucault.Gadamer, Habermas, Heidegger, Horkheimer, Husserl, James, Jaspers, Kitarô Nishida, Levinas, Levi-Strauss, Lyotard, Marcuse, Merlau Ponty, Moore, Ortega y Gasset, Popper, Putnam, Quine, Rand, Ricoeur, Russell, Sartre, Scheler, Unamuno, etc. y sobre todo Masanobu Fukuoka, con el que también tiene la posteridad una deuda inestimable.

Pero ha sido la obra de Castaneda la que ha dado quizás en el clavo; la que ha dado con ese trozo de conocimiento estratégico que nos podría haber sacado realmente del atolladero. Sólo los libros de Castaneda habrían satisfecho, en su forma y su contenido, los tres grandes requisitos de un verdadero "sistema de creencias": una Cosmología (o explicación del mundo) exhaustiva, una Ética (reglas de comportamiento) coherente, y unos Procedimientos prácticos (técnicas de crecimiento personal) profusos y efectivos. De una manera particularmente más completa que los demás, Castaneda habría respondido a las grandes cuestiones de la actualidad filosófica e intelectual de nuestros tiempos.

El intento que estamos declarando sin tapujos es que hay una gran solución real, por incompleta que sea, para el agobio de la deplorable situación actual del ser humano. Se halla cifrada en una práctica que se había perdido, que ninguna religión ni sistema educativo enseñaba ya: el secreto de los Sueños Lúcidos, del Ensueño. Éste es un re-descubrimiento monumental, que justifica toda la obra de Castaneda, pues no se podía imaginar mejor servicio a la sanación psicológica del ser humano. ¿Cómo es posible que tal herramienta de felicidad y experiencia se hubiera perdido? Gracias a Castaneda lo tenemos de nuevo a nuestra disposición. Sólo con eso ya podríamos cambiar la civilización entera, devolver la esperanza y la sonrisa a cualquier persona. Pues no hay límites para ese ejercicio, no hay acceso más democrático a la experiencia del trance: todo el mundo duerme, todo el mundo sueña.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

"Que tu comentario sea respetuoso; que tu crítica sea constructiva..."