lunes, 25 de febrero de 2013

FILÓSOFO TOLTECA DON JUAN MATUS "El Tonal y el Nagual"

EL TONAL Y EL NAGUAL

El ser humano se divide en tonal y nagual. El tonal es la personal social; es un guardián; el organizador del mundo. El tonal es todo lo que somos y conocemos, todo lo que salta a la vista. El nagual es todo aquello que no conocemos ni podemos nombrar. (RDP)

El tonal es una isla. Algo que empieza con el nacimiento y termina con la muerte. (RDP)

Dios mismo es un objeto de nuestro tonal personal y del tonal de los tiempos. (RDP)

El nagual es la inmensidad que rodea la isla del tonal. (RDP)

El tonal es mezquino y celoso y nos fuerza a destruir el menor indicio de la otra parte; el nagual. (RDP)

La mayoría de nosotros hacemos de nuestro tonal algo débil y monstruoso porque nos tratamos mal y nos entregamos al vicio. (RDP)

El nagual es solo efecto, y no tiene límites. Es la única parte de nosotros capaz de crear. (RDP)

La fibra de la voluntad es el camino al nagual. (RDP)

El nagual es atrayente más allá de todo cuanto pueda decirse, así que nuestra decisión de regresar al tonal (una vez que nos aventuramos en el más allá, en el nagual) no depende de nuestra razón sino de nuestra voluntad. Por eso sobreviven tan pocos. (RDP)

Hay dos lados en cada tonal. Uno es la parte externa, el margen, la superficie de la isla. Ésa es la parte relacionada con la acción y la actuación, el lado áspero. La otra parte es la decisión y el juicio, el tonal interno, más suave, más delicado y más complejo. Un tonal hecho y derecho es un tonal donde los dos niveles se encuentran en perfecta armonía y equilibrio. (RDP)

Un guerrero jamás deja la isla del tonal. La utiliza. (RDP)

Hay que hacer que el tonal ceda el control, pero que lo haga de buen modo, con alegría. La tarea es, pues, convencer al tonal de que se haga libre y fluido. (RDP)

Antes que cualquier otra cosa, lo que un brujo necesita es tener un tonal fuerte y libre. (RDP)

El extraordinario equilibrio físico y mental que mostraban (los brujos del grupo de Don Juan) era el rasgo que más los caracterizaba. (PM)

El tonal es tímido por naturaleza. Por eso resulta fácil "encogerlo" de vez en cuando. Sobre todo, cuando el nagual lo aterra. Un susto repentino siempre encoge al tonal. (RDP)

Pero hay que proteger el tonal a cualquier costa. El arte del guerrero es hacer que el nagual emerja para apuntalar al tonal. (RDP)

Hay que ser impecable en el tonal: no caer en tonterías irracionales. Y también hay que ser impecable en el nagual: ahí no hay tiempo para tonterías racionales. (RDP)

Si hay en tu isla demasiados objetos innecesarios no podrás sostener un encuentro con el nagual. Hay que barrer la isla y mantenerla limpia: es la única alternativa. (RDP)

La expresión del nagual es según el temperamento personal del guerrero. (RDP)

Es más bien un asunto lento: el cuerpo, en el momento adecuado, y bajo las apropiadas circunstancias de impecabilidad, agrupa su conocimiento sin la intervención de la voluntad. (EDA)

Desde el punto de vista de un brujo, cuando no entiendes es cuando vas bien. Intentar explicar el nagual con el tonal es una abominación. El nagual es sólo para presenciarse. (RDP)

El verdadero cambio drástico en la vida del guerrero debe operarse en la isla de su tonal. (RDP)

Más que barrer la isla del tonal se trata de cambiar la preeminencia de sus elementos. (RDP)

Limpiar la isla del tonal significa reagrupar todos sus elementos en la mitad derecha, la de la razón, y dejar completamente limpia la mitad izquierda, la de la voluntad, para abrir por ese lado la burbuja de la percepción. Cualquier otra acomodación es maligna. (RDP)

El tonal no sabe que las decisiones están en el terreno del nagual. (RDP)

Hay que usar voluntariamente el tonal para dar sentido a las visiones del nagual. El tonal es la única herramienta de que disponemos. (RDP)

La brujería le mantenía en un inigualable estado de fuerza y vitalidad. La energía de los brujos, remarcó Don Juan, es visible al ojo físico como juventud y vigor. (ADE)

El nagual es lo impronunciable. Todos los seres flotan en él apacible y constantemente. Entonces, la "cola de la vida" pega a algunos de ellos. Somos racimos. Y en la muerte, todos los elementos vuelven a desintegrarse, como si nunca hubieran sido una unidad. Un guerrero puede aventurarse en el nagual y, con su voluntad, dejar que su "racimo" se reorganice en todas las formas posibles. La forma humana es quizás la más dulce, pero hay infinitas formas más. (RDP)

La razón misma no hace sino reflejar un orden externo del que no sabe nada: el tonal es tan incomprensible como el nagual. (RDP)

El recurso de dividir a la persona total en dos únicas y primordiales instancias, el tonal y el nagual, es utilizado por Don Juan en las primeras etapas del aprendizaje de Carlos para mostrarle que, en el plano práctico, son exclusivamente esas dos las herramientas que ha de trabajar un guerrero para reformar su ser. Más adelante, las identificaciones entre estas dos instancias y las dos primeras atenciones, o las relaciones de todas ellas con el misterio de la tercera atención, podrán revestir caracteres más especulativos y menos didácticos. Pero en una primera etapa, es fundamental que el aprendiz comprenda que todo su ser social, su cuerpo, sus pensamientos, su aspecto, su trabajo, es decir, su tonal, ha de estar completamente limpio y en orden para permitir emerger a la parte profunda y prodigiosa de uno mismo: el nagual. El mismo Don Juan, y sus compañeros videntes, exhibían el inesperado aval de su formidable aspecto físico, y hay pasajes en los que se muestra a Carlos la estrecha correspondencia entre un cuerpo achacoso y un mal uso del tonal. De hecho, una de las claves del impacto de la obra de Castaneda es la presentación de esa nueva imagen corporal del anciano sabio, muy distinta y mucho más verosímil que la del decrépito y enfermizo anacoreta a que nos tenían acostumbrados las culturas populares. En un verdadero iniciado, la vejez no debería ser un proceso degenerativo. Haya sido recogido o no en los estudios críticos, éste es uno de los aciertos más influyentes y originales del sistema. Su importancia, precisamente en una sociedad que vive volcada sobre la imagen personal, es y ha sido inconfesablemente capital.

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