sábado, 23 de febrero de 2013

FILÓSOFO TOLTECA DON JUAN MATUS "La Esfera Luminosa"

LA ESFERA LUMINOSA

Ante el ojo del vidente, los hombres aparecen como un huevo de fibras de luz, como telarañas blancas, con hebras muy finas que circulan desde la cabeza hasta la punta de los pies. Sus brazos y piernas soncomo cerdas luminosas que brotan en todas direcciones. El vidente "ve" que cada hombre está en contacto con todo lo que le rodea, pero no a través de sus manos, sino mediante un montón de largas fibras que brotan en todas direcciones desde el centro de su abdomen, conservando su equilibrio y dándole estabilidad. (RDP)

Todo está en el cuerpo humano. Todas las facultades, posibilidades y logros del chamanismo, desde los más simples hasta los más asombrosos, se encuentran en el propio cuerpo humano, como totalidad física y energética. (EDA)

A los brujos, los seres humanos se les aparecen como unos gigantescos huevos luminosos, que son recipientes a través de los cuales pasan los filamentos luminosos de infinita extensión; bolas de luz del tamaño de una persona con los brazos extendidos hacia los lados y hacia arriba. (ECS)

Las emanaciones de adentro y las emanaciones de afuera son los mismos filamentos de luz. Los seres conscientes son minúsculas burbujas hechas con esos filamentos; microscópicos puntos de luz, unidos a las emanaciones infinitas. (EFI)

Para un vidente, los hombres son seres luminosos. Nuestra luminosidad se debe a que una minúscula porción de las emanaciones del Águila está encerrada dentro de una especie de capullo en forma de huevo. (EFI)

En realidad, la forma oblonga del huevo pertenecía a la antigüedad. Hoy en día, los seres humanos son más bien “bolas luminosas”. Cabe suponer, pues, que a lo largo de las generaciones el hombre ha perdido “masa energética”. (PM)

Cuando los videntes "ven" la percepción, son testigos de que la luminosidad de las emanaciones que están fuera intensifica la luminosidad de las emanaciones que están dentro de los capullos. La luminosidad exterior atrae a la interior; la atrapa, por así decirlo, y la fija. Esa fijación es el estar consciente de ser. (EFI)

Los videntes también pueden "ver" cómo las emanaciones exteriores ejercen una presión particular sobre las emanaciones interiores. Esta presión determina el grado de conciencia que tiene cada ser viviente. (EFI)

Las emanaciones del Águila son más que filamentos de luz. Cada una de ellas es una fuente de energía ilimitada. Piénsalo de esta manera: puesto que la minúscula porción de las emanaciones que están dentro del capullo es igual a una minúscula porción de las que están fuera, sus energías son como una presión continua, pero el capullo aísla las emanaciones que están dentro y de esa manera dirige la presión. (EFI)

Los antiguos videntes eran maestros en el arte de manejar la conciencia de ser porque prendieron a manejar la estructura del capullo del hombre. Los antiguos videntes "vieron" y comprendieron que la conciencia de ser es un resplandor en el capullo de los seres vivientes, y con toda razón lo llamaron el resplandor del huevo luminoso. (EFI)

La conciencia de ser del hombre es un resplandor de luminosidad ambarina, más intenso que el resto del capullo. Ese resplandor se encuentra sobre una banda angosta de luminosidad, al extremo del lado derecho del capullo, y corre a todo lo largo de la verticalidad del capullo. La maestría de los antiguos videntes consistía en mover ese resplandor, en hacerlo extenderse de su posición original en la superficie del capullo, hacia adentro, cruzando su ancho. (EFI)

Para que nuestra atención pueda enfocar el mundo que percibimos tiene que poner en relieve ciertas emanaciones. Las emanaciones seleccionadas provienen de la estrecha banda en la que se localiza la conciencia del hombre. Las emanaciones desechadas aún quedan al alcance de uno, pero permanecen latentes, desconocidas para el hombre para toda la vida. (EFI)

Los nuevos videntes llaman a las emanaciones puestas en relieve el lado derecho, la conciencia normal, el tonal, este mundo, lo conocido, la primera atención. El hombre común lo llama realidad, racionalidad, sentido común. Las emanaciones acentuadas integran una gran porción de la banda del hombre, pero son solo una pequeña parte del espectro total de emanaciones presentes dentro del capullo. Las emanaciones desechadas, aún dentro de la banda del hombre, son consideradas como el preámbulo de lo desconocido. Lo desconocido propiamente dicho consiste en el resto de las emanaciones que no son parte de la banda humana y que jamás son acentuadas. Los videntes las llaman la conciencia del lado izquierdo, el nagual, el otro mundo, lo desconocido, la segunda atención. (EFI)

Energéticamente hablando, el cuerpo humano se compone de dos clases de energía: dos corrientes energéticas distintas, dos fuerzas opuestas y al mismo tiempo complementarias que coexisten y que, de este modo, reflejan la estructura dual de cuanto existe en el universo. (PM)

El lado izquierdo (del cuerpo energético) es más turbulento y agresivo, se mueve mediante ondulaciones, y proyecta oleadas de energía. El lado derecho no es superficialmente turbulento. Se mueve como el agua en el interior de un depósito que apenas oscila. No hay olas, sino un balanceo constante. (PM)

En el hombre actual, el lado derecho tiene predominio (energético) sobre el izquierdo, cosa que los chamanes se esfuerzan por modificar ya que el movimiento circular predominante de la energía del cuerpo derecho es espantosamente aburrido. Es indiscutible que dicho movimiento circular resuelve los acontecimientos del mundo cotidiano, pero lo hace circularmente, supongo que me entiendes. (PM)

La conciencia es el único camino de que los seres humanos disponen para evolucionar, pero algo ajeno a nosotros, algo que se relaciona con la condición depredadora del universo, ha interrumpido nuestra posibilidad de evolucionar al apoderarse de nuestra conciencia. Los seres humanos son presa de una fuerza depredadora que, por conveniencia, ha impuesto la pasividad que caracteriza la energía del cuerpo derecho. (PM)

Para los chamanes del linaje de Don juan, lo que a nosotros nos parece el dominio natural de un lado es una aberración, hecho que se esforzaron por corregir. (PM)

Normalmente el resplandor de la conciencia de ser es "visto" en la superficie del capullo de todos los seres conscientes. Sin embargo, cuando el hombre ha desarrollado la atención, el resplandor adquiere profundidad. En otras palabras, es transmitido de la superficie del capullo a un número considerable de emanaciones del interior. (EFI)

La razón no trata al hombre como energía. La razón trata con instrumentos que crean energía, pero jamás se le ha ocurrido seriamente pensar que somos mejores que instrumentos; somos organismos que crean energía. Somos una burbuja de energía. (EFI)

Desde el punto de vista de los brujos, el huevo luminoso es nuestro auténtico yo, auténtico en el sentido de que resulta irreductible en lo que a energía se refiere. Es irreductible porque la totalidad de los recursos humanos participan en el acto de percibirla directamente como energía. (PM)

Las emanaciones interiores que no pertenecen a la banda humana son lo desconocido inconmensurable, una inmensidad donde las características humanas no figuran para nada. Estas emanaciones pueden llegar a percibirse, pero de maneras totalmente indescriptibles. Es un área de tan abrumadora inmensidad que los videntes más extraordinarios se verían en dificultades para describirla. (EFI)

El verdadero misterio está en realidad fuera de nosotros. En nuestro interior solo hay emanaciones que luchan por romper el capullo. El verdadero misterio es percibir. (EFI)

En el hombre el resplandor de la conciencia tiene diferentes colores, aunque no son colores sino tintes de ámbar. (EFI)

Cuanto más impecable es un guerrero más puro es el color ámbar con que resplandece su conciencia. (EFI)

Los videntes dicen que la cantidad de energía que uno ahorra determina el tinte. (EFI)

La energía encerrada en nosotros, en las emanaciones adormecidas, tiene una fuerza tremenda y un alcance incalculable. (EFI)

La porción de emanaciones que hay en el interior del capullo del hombre están ahí solo para evocar la conciencia de ser. La conciencia consiste en alinear porciones de emanaciones en grande. (EFI)

Para poder "ver" el capullo del hombre, uno tiene que contemplar a la gente mientras se alejan de uno. Resulta inútil contemplar a la gente cara a cara, porque el frente del capullo ovoide del hombre tiene un escudo protector que los videntes llaman la placa frontal. (EFI)

No puede hacerse nada para instruir a la gente común sobre el fulgor de la conciencia. Los videntes aspiran a ser libres, a ser testigos sin prejuicios, testigos incapaces de juzgar; de lo contrario tendrían la responsabilidad de implantar un nuevo ciclo más ajustado. Nadie puede hacer eso. Un nuevo ciclo, si hubiera de surgir, tendría que surgir por sí mismo. (EFI)

El cuerpo energético tiene únicamente apariencia, pero no masa. (ADE)

El huevo es en realidad opaco. Lo brillante es el centro, el ser que hay que liberar en el momento justo, rompiendo el cascarón desde dentro. (EDA)

El huevo luminoso de los brujos no tiene forma de huevo, sino más bien de lápida redondeada por los extremos. (SAP)

Cuando los brujos "ven" seres humanos, ellos "ven" una gigantesca forma luminosa que flota, y que al moverse va haciendo un profundo surco en la energía de la tierra; como si tuviera una profunda raíz que va arrastrando. (ADE)

La idea de Don Juan era que nuestra forma energética va cambiando a medida que pasa el tiempo. Dijo que todos los videntes que él conocía, incluso él mismo, "veían" que los seres humanos son más como bolas, o aún como lápidas sepulcrales, que huevos; pero que de vez en cuando, debido a razones desconocidas, los brujos "ven" una persona cuya energía tiene la forma de un huevo luminoso. Lo que Don Juan sugirió fue que quizás estas personas son más semejantes a la gente de los tiempos antiguos. (ADE)

No hay manera de explicar lo que los brujos quieren decir cuando se refieren a filamentos adentro o afuera de la bola o huevo luminoso. Cuando los videntes "ven", ellos "ven" una sola bola o huevo de energía. Si hay otra bola al lado, la ven de nuevo como una sola y aislada bola de energía. La idea de una multitud de bolas luminosas te viene de las muchedumbres humanas. En el universo de la energía, existen únicamente individuos solos, rodeados por el infinito. (ADE)

Somos “seres perceptores”. La totalidad del cuerpo humano es un instrumento de percepción. (PM)

El cuerpo luminoso presenta una serie de puntos o remolinos donde la energía se concentra especialmente (chakras). Se trata de una especie de vórtices de energía, como embudos, que desde la perspectiva del vidente que los contempla, parecen girar en el sentido contrario a las agujas del reloj. La fortaleza de determinado centro depende de la fuerza de este movimiento. Cuando apenas se mueve, el centro está agotado, vacío de energía.. Existen centenares, tal vez miles de estos vórtices en el ser humano. Podemos decir que el ser humano no es más que un conglomerado de miles de vórtices arremolinados, algunos tan pequeños que parecen un pinchazo de alfiler. Pero existen seis vórtices tan enormes que merecen un tratamiento especial. El primero está situado en la zona del hígado y la vesícula biliar; el segundo en la del páncreas y el bazo; el tercero en la de los riñones y las glándulas suprarrenales y, el cuarto, en el hueco de la base del cuello, en la parte anterior del cuerpo. El quinto, que solo tienen las mujeres, está en los alrededores de la matriz, y el sexto está en la coronilla. (PM)

El sexto centro de energía no pertenece al hombre. De alguna manera los seres humanos están sometidos a asedio. Dicho centro ha sido tomado por un invasor, por un depredador que no se deja ver. La única forma de vencerlo es fortaleciendo los otros centros. (PM)

Cuando "vi" a los seres humanos era como si la bola de energía que somos fuera transparente, un halo rodeando un núcleo como de insecto. Este núcleo no tenía forma de primate. No había esqueleto; no era como si viera con rayos X. En estos núcleos había más bien lo que parecían ser vibraciones duras de materia. Como las letras de un alfabeto; una T mayúscula parecía ser el soporte principal. Una gruesa L invertida estava suspendida delante de la T; la letra griega "delta" llegaba casi hasta el piso y estaba al final de la barra vertical de la T, y parecía ser el soporte de la estructura entera. Encima de la T vi una hebra como de cuerda, de unos tres centímetros de grosor, que pasaba encima de la esfera como si lo que estaba "viendo" fuera una cuenta gigantesca que colgaba desde arriba como un colgante de piedras preciosas. (LAI)

(No es lo mismo el "huevo luminoso" y el "cuerpo energético", que es el cuerpo con el que soñamos, el "cuerpo de ensueño"). El "cuerpo energético" es un conglomerado de campos de energía que conforman el cuerpo físico, a los ojos de un vidente, pero es más pequeño, más compacto, y de apariencia más pesada que la esfera luminosa del cuerpo físico. (LAI)

(El huevo luminoso es lo que aparece a los ojos de un vidente cuando se enfoca en el cuerpo físico.) Don Juan aseguraba que el cuerpo físico y el cuerpo energético son las únicas configuraciones de energía en contrapeso en el reino humano. No aceptaba otro dualismo (como cuerpo y mente, carne y espíritu, etc). (LAI)

Don Juan decía que por medio de la disciplina es posible acercar el cuerpo energético hacia el cuerpo físico. Normalmente la distancia entre los dos es enorme. Una vez que el cuerpo energético está dentro de cierto radio (que varía para cada uno de nosotros individualmente), cualquiera puede forjar de él una réplica exacta del cuerpo físico; es decir, un ser sólido, tridimensional. De ahí la idea de los chamanes del "otro" o del "doble". Y del mismo modo, también a través de la disciplina, cualquiera puede forjar de su cuerpo sólido, tridimensional, una réplica exacta de su cuerpo energético, es decir, una carga de energía etérea (otros ocultistas llaman a este cuerpo el "cuerpo etérico") invisible al cuerpo humano, tal como lo es toda energía. (LAI)


En el tema del huevo luminoso, que abre el apartado antropológico de las verdades de la conciencia de ser, es donde con más claridad, quizás, hallamos un acuerdo básico con el esoterismo tradicional. La descripción de la esencia energética del ser humano como un aura en forma de huevo luminoso es popular y general. Ahora bien, así como otras escuelas se centran en el estudio de los colores, los vórtices (chakras), y los flujos de circulación energética del aura, los toltecas inciden en las complejas relaciones entre las fibras de energía interiores y exteriores, fibras que, al fin y al cabo, son las mismas. La paradoja epistemológica que esto desencadena se vuelve especialmente relevante en una zona particular que recorre verticalmente la superficie del huevo, la “banda humana”, que es donde los toltecas radican el misterio de la conciencia y la percepción humanas en su estado cotidiano, normal. Las fibras que quedan fuera de esa banda forman parte del hombre, pero resultan inalcanzables a su percepción normal.
Cuestión aparte es la simbología que subyace a una imagen tan “natural” de la energía humana: un huevo de fibras adormecidas que arropan un núcleo central de luz al que hay que gestar y liberar. El cuerpo físico no es más que una ilusoria interpretación de esa otra realidad esencial que es el conglomerado de fibras luminosas que encapsula la individualidad.
Nuestra conexión con el exterior es total. Solo somos los nudos de una inmensa red. Cabe destacar, por último, que una cosa es el huevo luminoso y otra es el "cuerpo energético". En otras tradiciones, así como el huevo luminoso corresponde al aura, el cuerpo energético corresponde al cuerpo etérico (cuerpo vital, en la tradición rosacruz). Sin embargo, ha de quedar claro que, aunque tenemos dos cuerpos, solo tenemos una identidad, una conciencia: en ambos cuerpos somos nosotros mismos.


2 comentarios:

  1. Importante compilación, Julio, enormes gracias! Pero ¿podrías poner los nombres de sus autores? No me entero bien por las siglas RDP, LAI, etc...

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  2. María: no son "autores". Son los libros del Nagual Castaneda.

    EDJ Las enseñanzas de Don Juan
    URA Una realidad aparte
    VAI Viaje a Ixtlan
    RDP Relatos de Poder
    SAP El segundo anillo de Poder
    EDA El don del Águila
    EFI El fuego Interno
    ECS El Conocimiento Silencioso
    EAE El arte de Ensoñar
    LAI El lado activo del Infinito
    LRT La rueda del Tiempo
    PM Pases Mágicos
    Un abrazo...

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