viernes, 9 de agosto de 2013

HE SIDO TESTIGO DE REALIDADES SIN NOMBRE 0013


Ensueños muy claros me señalan dos senderos, dos ríos de energía pura, de un fulgor intensísimo, sobre el cual no existen palabras para explicarlo.
Mis ensueños son de aprendizaje, de contactar otros seres, otras entidades, otras formas de vida. He sido un explorador, un cazador de poder y un atónito testigo de realidades sin nombre.
Visito algunos planetas de ensueño, en verdad maravillosos. Con un exotismo fuera de toda descripción pero inconcebiblemente parecidos a nuestra amada Tierra. 

Sólo una gran sobriedad, un gran desapego, apenas me han alcanzado para mantenerme a escasos centímetros del colapso mental.

La locura siempre está allí, latente y presta a tomar por asalto la totalidad de un Guerrero. Pero éste, atento y controlando el punto de encaje, logra sortear esa pesadilla si se mantiene atrincherado en una gran disciplina, con persistente y terca intención de no ceder al embate del infinito.

El tonal me lleva a tierras mayas. Allí me espera un oasis de introspección enmarcado por los grandes sitios rebozantes de energía e intento del Linaje de los Naguales Ancestrales. Voy con varias misiones, todas ya controladas, pero una de ellas es la más prioritaria: la confirmación del rumbo de los Dos Caminos. Sé cuáles son (los naguales del ensoñar ya me los mostraron); he creído haber transitado ya por ellos, pero en la tierra de los sac be planos y hermosos, los confirmaré...
(Don Julio. Escrito previo a mi viaje a Mérida en 2011)


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