jueves, 7 de noviembre de 2013

QUETZALCOATL Y EL NAGUAL CARLOS CASTANEDA


"Ensueños de la Serpiente Emplumada"

Intentar...requiere imaginación, disciplina, propósito, y afecto. En este caso, intentar significa que adquieres un conocimiento corporal indiscutible de que eres un ensoñador. Sientes con todas las células de tu cuerpo, con todas las fibras de tu ser, que eres un ensoñador. (Don Juan Matus)


"¿Cómo está su ensoñar?" preguntó Carlos Castaneda a un grupo de estudiantes, sentados dentro de un estudio, durante un crepúsculo al comienzo de la primavera.

"¿Y qué es lo que están ensoñando?" añadió Florinda Donner-Grau.

"Bueno", contestó una estudiante, "anoche, soñé que estaba trabajando en un programa nuevo de computación, en un diseño; era realmente un diseño maravilloso, muy funcional, centrado en torno a una forma espiral en fluido movimiento, y mi jefe estaba deleitado... Bueno" continuó la estudiante, encogiéndose de hombros, "fue sólo un sueño..."

"Qué quieres decir con 'sólo un sueño" preguntó Florinda Donner-Grau. "¡Te das cuenta de que lo infinito, podría estarte dirigiendo hacia ese diseño y que tú estas reprimiéndote a ti misma!"

"¿Yo, reprimiéndome a mí misma?" preguntó la aprendiz. "¡Mi jefe es quien me está reprimiendo! A él no le gusta nada de lo que yo o cualquier otro diseñe; no quiero presentarle otra cosa, nada más para que me ridiculice enfrente de los otros, y, en todo caso, ¿quién soy yo para proponerle algo nuevo a mi jefe? ¡No me atrevo!"

"Quieres decir que no te atreves a ensoñar ir más allá de tu percepción limitada, ir más allá de las limitaciones de tu linaje, de tu cultura", interpuso Carlos Castaneda. "¿Están algunos otros de ustedes 'atascados' de la misma manera en su ensueño?" preguntó.

"Si están 'atascados' en la primera atención de sus acuerdos cotidianos, también van a estar 'atascados' en la vastedad de la segunda atención".

"Bueno", dijo otro estudiante, "yo actúo del mismo modo. En la universidad realmente quiero aprender, pero me detengo a la hora de preguntarle al profesor algo que no entiendo y prefiero preguntarle después a otro estudiante. Y si no puedo encontrar otro estudiante que sepa la respuesta, entonces me digo "tudu bem". De todas formas no hay nada que pueda hacer, lo más seguro es que voy a reprobar esta clase".

"¡Lo de ustedes dos suena a que están teniendo pesadillas, no ensoñando!", dijo Florinda Donner-Grau.

"Sé que todos están revisando sus acciones..." continuó Florinda.

Los estudiantes asintieron con la cabeza.
"Si en algún momento se enfocan en escenas donde se están repitiendo comandos sintácticos de pesadilla tales como 'no puedo'; 'no quiero parecer un tonto'; 'es muy difícil'; 'él o ella o ellos no me van a escuchar', o 'él, ella o ellos no me van a dejar' o '¡nunca va a haber nada bueno para mí!', entonces miren en su pasado: dónde pueden haberse originado escenas de esa naturaleza, ¡y van a encontrar que esas frases, ese ánimo, no comenzó con ustedes! Cuando eran niños alguien en su línea familiar les dijo esas palabras, acerca de ellos mismos o acerca de ustedes, y ustedes las absorbieron y las repiten hasta este día".

"¿Cómo podemos detener eso?" preguntó un estudiante.

"Mirando directamente esas escenas, respirando dentro de ellas, iluminándolas ahora con una nueva conciencia, expandiendo su visión de ellas, para incluir el contexto de sus orígenes y sus efectos, sus raíces y sus ramas, en sus propias vidas, en su linaje y en su cultura".

"¿Y luego?" preguntó otra aprendiz.

"¡Encuentren otras escenas en su vida, escenas de gozo, donde estuvieron presentes, conscientes, donde sintieron viva cada célula de su cuerpo, partícipe con cada parte de su ser! Y pueden encontrar las raíces de estas otras escenas en su propia vida y en la de su linaje, y en sus culturas -y las ramas, cómo han crecido esas raíces, qué clase de frutos producen, qué clase de efecto tienen en la siguiente generación- y traer los elementos de esos sueños al ahora".
"Y comiencen a contar una historia diferente -permitanse ser inspirados por una nueva respiración, un nuevo flujo, un nuevo intento...En vez de sólo repetir momentos que no funcionaron- aprendan de estos otros momentos! Entretejan una figura diferente -en lugar de una pila de culpas, excusas y quejas, pueden hacer una trama sonora de notas de aprecio".
"Para ayudarlos con esto, vamos a practicar los pases mágicos de la Serpiente Emplumada. Para los videntes del antiguo México, la mítica figura de la serpiente emplumada representa un estado de ensueño-despierto, un estado de presencia total. Don Juan dijo que para ellos representaba el cielo y la tierra gozosamente reunidos en el corazón del hombre -el interjuego del ser y de su gemelo energético, el cuerpo de ensueño. Para los videntes de su linaje, el cuerpo de ensueño es el aspecto de nuestro ser que escanea a través del tiempo, del espacio y más allá, el que viaja a través del universo, el mar de la consciencia, para traernos ensueños aquí, en esta forma humana, en esta tierra".
"Comencemos con los pases mágicos del cuerpo izquierdo y el cuerpo derecho", dijo. "Mientras los hacen", añadió, levantando su brazo izquierdo como si lo estuviera sacando de una manga, "¡sientan como la serpiente emplumada limpia la atmósfera con sus plumas!"
"Sientan como está siendo elevada por la corriente del viento, del intento del Universo que fluye a través de ella y a su alrededor", dijo, trazando un círculo frente a él con su mano derecha. "Cuando reunimos los cuerpos izquierdo y derecho", dijo, "estamos reuniendo lo mejor que heredamos de nuestra madre y de nuestro padre, de nuestras culturas, de nuestros ancestros, de nuestro ADN ancestral. ¡Estamos volando, del modo en que la serpiente emplumada vuela en sus ensueños!"
 dijo, y entonces todos entraron en lo que parecía un reino sin tiempo, donde mezclaron los movimientos del cuerpo derecho e izquierdo.

Al final de la forma, las alas de las serpientes se abrieron hacia atrás, como si estuvieran tomando una corriente y viajando en ella.
Cuando llegó el tiempo de irse, salieron juntos a la noche. Una ola de viento surgió en el aire, haciendo ondear sus chaquetas.

"¡Miren arriba!", dijo Carlos Castaneda, sus ojos brillando, "¡Venus, la estrella del atardecer... y las Siete Hermanas, las Pleyades!"

La luz brillante del planeta iluminaba el cielo entorno a las estrellas, que parecían parpadear y
centellear desde la profunda distancia.

"Miren como resplandecen todas esas estrellas, sientan los armónicos que producen juntas", dijo. "Ellas permiten ser organizadas en esa forma por algo más grande que ellas mismas. Nosotros todos podemos hacer lo mismo," dijo volteando a mirar a cada uno. "¡Nosotros podemos dejar que nuestras escamas se extiendan y se aligeren, convirtiéndose en plumaje...y nuestro vuelo comienza allí!

No hay comentarios:

Publicar un comentario

"Que tu comentario sea respetuoso; que tu crítica sea constructiva..."